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Experiencia piloto de Verano Educativo en liceos culminó con un campamento en Guichón

 

Estudiantes de educación Media Básica participaron de la primera edición de Verano Educativo, una iniciativa que protege y acompaña el pasaje de niños y niñas egresados de la escuela hacia su primer año liceal. Los jóvenes destacaron la calidad de la experiencia y valoraron que superó sus expectativas. 

El cierre del proyecto piloto Verano Educativo, una iniciativa de la Dirección General de Educación Secundaria (DGES), contó con la participación de alrededor de cuarenta estudiantes de los liceos de La Barra (Maldonado) y San Luis (Canelones). La experiencia culminó con la realización de un campamento educativo en la localidad de Guichón (Paysandú), que reunió a jóvenes de ambos liceos en una propuesta de convivencia, aprendizaje y contacto con la naturaleza.

El proyecto se centra principalmente en el desarrollo de las habilidades que contribuyen a promover una convivencia pacífica y al fortalecimiento de los vínculos sociales, a partir de la extensión del tiempo pedagógico.

El campamento se desarrolló en coordinación con la Escuela Agraria de Guichón y el Centro Juvenil “Butiá”. Los estudiantes realizaron visitas educativas y recreativas al Área Protegida Montes del Queguay, con charlas a cargo del equipo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), recorridos por senderos y actividades acuáticas en el río.

Asimismo, disfrutaron de instancias en las Termas y participaron de talleres en el predio productivo de la Escuela Agraria de Guichón, donde profundizaron en cuestiones vinculadas al mundo agrario, la producción familiar, la conservación de los recursos naturales, la sustentabilidad productiva, el valor de la producción de alimentos, el respeto, la convivencia, la salud y la educación sexual.

La experiencia también incluyó visitas a predios productivos familiares, como el establecimiento ganadero El Ancla, ubicado en el área protegida del Monte del Queguay, con espacios de intercambio directo con familias productoras. Además, emprendieron recorridos por la Cuchilla de Haedo y los Palmares de Guichón, disfrutaron de actividades de astroturismo con guías locales y observaciones nocturnas y de momentos de integración a través de la realización de fogones, juegos y animación.

 

Un verano diferente

Desde el 8 de enero, los estudiantes accedieron a una oferta de alrededor de 80 horas de talleres enfocados en el aprendizaje de diversos temas de interés. En este sentido, participaron de propuestas vinculadas a la lectoescritura, la cultura digital, el arte, la ciencia y el deporte, desde una perspectiva crítica, participativa, lúdica y recreativa.

Uno de los objetivos de la iniciativa consiste en acompañar las necesidades de las familias locales que se desempeñan laboralmente en el ámbito de turismo o en actividades relacionadas en la mayoría de los casos. Por ello, una de sus preocupaciones es que sus hijos puedan realizar alguna actividad durante su ausencia. La experiencia también apunta a promover la socialización entre pares y en la comunidad educativa.

Los jóvenes que participaron de la propuesta destacaron la oportunidad de hacer amigos, disfrutar del verano, visitar lugares desconocidos y aprender a través del juego.

Una alumna del Liceo de La Barra expresó que se inscribió para participar “porque en mi casa estaba siempre sola y no hacía mucho, y era una buena experiencia para conocer más gente y salir de casa”.

Otra estudiante destacó que lo que más apreció “fue cuando íbamos a la playa, porque era un momento para estar todos juntos”.

“Al principio creí que me iba a aburrir porque es puro campo y no estoy acostumbrada, pero al final ha sido la mejor experiencia que viví”, afirmó una de las participantes.