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Especialistas vislumbraron oportunidades a instancias del descenso de la matrícula en Primaria

Especialistas y educadores vislumbraron oportunidades y alternativas para hacer frente al acentuado descenso de la matrícula registrado en los últimos años en la educación Inicial y Primaria. La reorganización del trabajo docente y la redistribución de recursos fueron algunas de las propuestas formuladas.

La Dirección Sectorial de Planificación Educativa (DSPE) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) promovió la realización del seminario “Evolución y proyección de la matrícula de la Educación Inicial y Primaria y sus implicancias para la planificación educativa”.

Al inicio del encuentro, Santiago Cardozo y Andrés Peri de la DSPE destacaron la importancia de anticiparse a las tendencias demográficas y reflexionar acerca de cómo afrontar la caída de la matrícula escolar.

En su exposición titulada “Evolución de la matrícula de la educación Inicial y Primaria en los últimos 20 años: cuánto, dónde y cómo se produjo el descenso”, Virginia Bosco (Udelar) analizó esta tendencia enfocándose en las escuelas y jardines de infantes urbanos a partir del año 2006.

La especialista indicó que la caída más intensa se produjo en los últimos tres años, cuando la matrícula pasó de 232.310 a 218.730 alumnos.

“Lo que podemos concluir comparando, es que tanto en el corto como en el mediano plazo, el descenso de la matrícula de Primaria es considerablemente más importante en los contextos de mayor vulnerabilidad. Por cada 100 estudiantes de escuelas de quintil 1 en 2006, hay 69 en 2025, mientras que en el quintil 5 hay 95”, señaló.

Por su parte, Tania Biramontes (DSPE), abordó la proyección de la matrícula de educación Inicial y Primaria entre 2026 y 2035.

La ponente dio cuenta que conocer la matrícula y preveer su comportamiento en un futuro cercano, es fundamental para asumir la gestión educativa.

Además, explicó que la baja más importante en la matrícula se observa en las zonas más vulnerables, sobre todo en la periferia de la capital, y en todos los tipos de escuelas, excepto en las escuelas de tiempo completo, que presentan una alta demanda.

Por su parte, el director Sectorial de Planificación Educativa (DSPE), Andrés Peri, propuso un “Ejercicio de simulación de opciones de política frente al cambio demográfico”.

Peri planteó dos escenarios hipotéticos hacia el año 2040, con el fin de visualizar alternativas de política educativa frente al desplome de la matrícula. “Tenemos una posibilidad histórica de repensar la trayectoria educativa sin la presión constante de la demanda masiva”.

En el primer ejercicio teorizó qué ocurriría con el tamaño medio de grupo si se mantuviera inalterada la cantidad de docentes. En el segundo escenario, conservó el tamaño medio de grupo para estimar cuántos docentes se liberarían del trabajo de aula, que podrían desempeñar otras funciones en los centros educativos.

“Lo que es seguro es que la matrícula cae. La pregunta es cómo se acomoda según estos dos supuestos. Los ejercicios nos ayudan a pensar alternativas de política educativa”, explicó.

De acuerdo a estas simulaciones, indicó que si se mantuviera la cantidad de docentes, el tamaño de grupo bajaría a 16.3 en 2030, a 14.4 en 2035 y a 15.6 en 2040. En tanto, en relación al segundo modelo propuesto, si se conservara el tamaño de grupo en 21.3, en 2035 se liberarían del trabajo de aula 2.416 docentes y, en 2040, 2.765.

Oportunidades

En esta oportunidad también se desarrolló una mesa de intercambio que abordó el descenso de la matrícula y sus implicancias en la planificación educativa. Este espacio contó con la participación de Martín Scasso (UNESCO), Ignacio Pardo (Facultad de Ciencias Sociales) y Gabriela Salsamendi, directora general de la DGEIP, con la moderación de Santiago Cardozo (DSPE).

Scaso indicó que en América Latina se proyecta que entre 2025 y 2030, el tamaño de la población que cursa la educación obligatoria disminuirá en 7,8 millones, y que entre 2030 y 2035 esta cifra se ubicará en 15,6 millones.

“Es muy difícil mirar hacia delante con cierta seguridad en educación, pero gracias a la demografía tenemos una certeza muy precisa para evaluar cómo enfrentar este escenario que puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el sistema educativo”, valoró.

Por otro lado, Salsamendi celebró que las tendencias expuestas en el seminario corroboran los supuestos de los que esta administración partió para diseñar las políticas educativas prioritarias. “Esto nos pone a pensar que el rumbo que tenemos definido tiene aún más sustento a la hora de tomar definiciones. Nos presenta una certeza sobre lo que venimos haciendo, mayor seguridad y una gran oportunidad”, sostuvo.

Además, destacó que la caída de la matrícula presenta dos oportunidades. Por un lado, la posibilidad de reducir la cantidad de niños por grupo, permitiría fortalecer la personalización educativa, mientras que la capacidad ociosa en algunas escuelas habilitaría a profundizar la ampliación del tiempo educativo.

También resaltó la incorporación de los maestros flexibilizadores a las escuelas, que tienen como cometido modelar los formatos escolares tradicionales en las escuelas graduadas y monogrado. Esta figura constituye un ejemplo de una reconversión viable en la coyuntura actual.

Pardo expresó: "Hay un desafío importante que implica decir qué cosas la demografía puede saber e informar, por ejemplo en las decisiones de política pública, y qué cosas no".

Abordaje integral

El presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, consideró que la disminución de la matrícula también habilita a sopesar una eventual redistribución de recursos que haga énfasis en mejorar diversos aspectos de la vida de niñas, niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad socioeconómica.

“Esto está ocurriendo en un contexto donde el 30% de los chiquilines están por debajo de la línea de pobreza, donde hay demandas hacia el sistema educativo que tienen que ver con los cuidados, donde hay un desafío de cobertura en la primera infancia que es parte de lo que podemos aprovechar para resolver con el bono demográfico y la extensión del tiempo educativo, que colabore con los hogares monoparentales. Hay un conjunto de recursos que se pueden reorientar para cumplir con estas urgencias. Es un tema de distribución de recursos”, planteó.

Además, dio cuenta que 2026 fue el año en que se transformaron más escuelas a la modalidad de tiempo completo en la historia del país, y auguró que el próximo año posiblemente se superarán estas cifras.

Por su parte, el director ejecutivo de Políticas Educativas, Antonio Romano, opinó que es preciso pensar el cambio en las formas de organización del trabajo docente. “Deberíamos visualizar otros arreglos docentes en la institución y reimaginar el futuro de la escuela, en la que el lugar del docente esté vinculado al centro educativo y este sea el que determine las formas en que los equipos docentes se organizan para atender a los estudiantes”.

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