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Los cambios tecnológicos como desafío y oportunidad para América Latina

Publicado: 
29/10/2019

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Los dinámicos cambios tecnológicos que impone la globalización son un desafío para la educación en América Latina. El experto francés Paul Coustère, vicedirector del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE) de la UNESCO, sostuvo que se requiere “un proyecto social y económico global que parece central en Latinoamérica”.

Paul Coustère participó de un encuentro realizado en Montevideo donde referentes de la educación de América Latina y El Caribe, debatieron acerca de la importancia estratégica de la planificación educativa como herramienta adecuada para propiciar un desarrollo sostenible de los países y, por ende, de la sociedad.

En diálogo con la Dirección de Comunicación Institucional (DCI) de la ANEP, Paul Coustère explicó el alcance de la tarea que desarrolla su organización en nuestra región, y la forma de enfrentar los desafíos que impone la realidad actual.

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Inclusión e igualdad

Usted está radicado en París. Desde el punto de vista de su organización, ¿cuáles son los desafíos para América Latina en materia educativa para ubicarla en el siglo XXI?

“La respuesta a esa pregunta nos preocupa mucho, porque la IIPE trata de adaptarse a los contextos regionales y nacionales. Latinoamérica es una región donde las experiencias educativas son muy diferenciadas y los desafíos son muy grandes, pero existe un debate regional y nacional muy vivo. Cómo podemos apoyar en la dirección de los objetivos es una tarea que requiere mucha habilidad. La situación de Latinoamérica muestra grandes esfuerzos económicos y sociales dirigidos a la inclusión y la igualdad pero usados en otra dirección. Entonces, la demanda a la educación debe ser una fuerza de inclusión y desarrollo que beneficie a todos y particularmente estratégica. Probablemente el desafío será para una planificación que signifique un proyecto social. El pacto social sobre la educación es, quizás, más importante en América Latina que en otras regiones. Por eso no puede ser sólo una respuesta técnica, pero es un proyecto social y económico global que parece central en Latinoamérica”.

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Pensar el futuro

El mundo está experimentando un drástico cambio tecnológico. En Uruguay nos estamos adaptando a esos cambios. En ese sentido, ¿estas transformaciones presionan las decisiones de su Organización respecto a los apoyos que deban definir para Latinoamérica? 

“Si, el mundo entero tiene miedo de la tecnología como un elemento que sea destructivo del futuro en cuanto a que las diferencias entre los que saben, los que tienen acceso y los otros, sean más grandes. La educación es el lugar donde se puede combatir esto. Pero la tecnología en términos de labor o de oportunidad, la historia nos enseña que algo sucedió en el pasado y no hay razones para pensar que en el futuro sea diferente. Las ocupaciones, los trabajos, se van a reconvertir y la educación tiene que pensar los cambios, incluirlos todos y acompañarlos”.

Entonces, ¿usted dice que la sociedad se tiene que adaptar a esos cambios?  

“Sí. Pero no es adaptarse contra una catástrofe. Se debe adaptar a una evolución que tiene un trayecto histórico que, si acaso, se acelera, pero es una oportunidad. Hay aspectos de la tecnología que están de nuestro lado”.

En los cambios que se están produciendo y se tendrán que producir la economía tiene mucho que ver en las decisiones. ¿Eso depende de cada país o hay que lograr acuerdos generales o globales para obtener recursos?

“Ese es el debate actual y no soy un experto en la selección de opciones abiertas o cerradas en cada país. Pero la posición de la UNESCO –y lógicamente de mi organización-  es que la globalización de la oferta educativa tiene que ser acompañada por normas que permitan que todos tengan acceso, para que no se introduzca competencia en lugares muy frágiles. Debe ser un equilibrio entre una oferta de educación que se vuelve global en el tercer nivel, pero no únicamente. El aspecto de los equilibrios nacionales y una organización como la UNESCO, pueden acompañar con normas de práctica y de conocimiento que permitan la evolución”.    

El IIPE-UNESCO fue creado en 1963 con el mandato de ayudar a los Estados miembros en planificación y gestión de políticas educativas. Actualmente tiene su sede principal en París, y dos oficinas regionales instaladas en Buenos Aires (Argentina) y Dakar (Senegal).