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La riqueza de la diferencia

Publicado: 
20/08/2020

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“Hay que borrar la idea del individuo exitoso, normal y productivo para facilitar la inclusión educativa”, opinó Carlos Skliar, investigador en Educación, durante su participación en el encuentro para inspectores “Pensar la diversidad, educar en las diferencias”.

Skliar es investigador en educación en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina, y en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

Entiende que una de las principales dificultades que tiene la inclusión de la diversidad es su punto de partida. “No solo participar como simples testigos, sino existir en los proyectos”, indicó refiriéndose a la participación como actores inmersos en la temática.

Agregó que en el campo de la inclusión educativa hay conceptos que es deseable con manejar. En este sentido precisó tres. “Quiero desterrar la idea del individuo exitoso o que triunfa. (…) La educación se sostiene con esa idea falaz que produce daño colectivo, y que se transforma en diferencialismo”.

Como segunda idea a dejar de lado expresó la de “…afirmar una continuidad o una correlación en determinados tipos de cuerpos, mentes, capacidades y de roles sociales. Esto produce un efecto negativo para cualquier propuesta inclusiva y lo formativo se resiente”.

El tercer elemento es la exigencia del rendimiento. “Crea mucha ambigüedad, hipocresía y humillación en el cuerpo de los estudiantes. (…) A veces nos volvemos aliados de una idea de educación sumamente emancipatoria para los individuos y las comunidades, pero al mismo tiempo existe la amenaza recurrente de la exigencia de rendimiento”.

Por otra parte, Skliar opina que existe el “…prejuzgamiento moral sobre lo correcto, esa idea de normalidad moral. (…) La inclusión debe borrar el vestigio de lo normal como punto de partida para distribuir a los individuos y para diferenciarlos”, sostuvo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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