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“Joven Lector” promoverá la lectura en 250 centros educativos

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La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), a través del Programa de Lectura y Escritura en Español de Políticas Lingüísticas (ProLee), prepara a jóvenes de Educación Media como agentes mediadores de lectura, que leerán a niños y niñas que concurren a jardines de infantes, escuelas y Centros Caif. Los educadores capacitan a sus alumnos durante tres meses.

El proyecto “Joven Lector”, que capitaliza el apoyo de profesores, bibliotecólogos y directores de biblioteca, contempla talleres dirigidos a jóvenes, que a su vez, incidirán en la creación de hábitos de lectura de los más pequeños.

La convocatoria apunta a todas las instituciones y organizaciones que trabajan con estudiantes de primer ciclo de Educación Media, para fortalecerlos como lectores. También a jóvenes que se encuentran por fuera de la ANEP, pero quieren reinsertarse en la educación.

El II Encuentro de Formación de Joven Lector desarrollado en el Instituto de Perfeccionamiento y Estudios Superiores “Profesor Juan Pivel Devoto”, contó con la participación de educadores de todo el país, quienes se capacitaron a fin de transmitir a los alumnos interesados, los conocimientos necesarios para poder actuar como mediadores de lectura en otros centros educativos.

El año pasado, el programa se desarrolló en liceos, escuelas técnicas de la UTU, centros de Educación Media Rural, Centros de Capacitación Profesional (CECAP) y Jóvenes en Red, 130 en total. Según lo previsto, este año se sumarán a la propuesta otras 120 instituciones educativas.

Propuesta intergeneracional

Una de las fortalezas de esta iniciativa reside en su capacidad multiplicadora, ya que a través de una cadena de compromisos y convencimientos, tres grupos etáreos diferentes entre sí comparten la responsabilidad y el interés por mejorar la lectura de los más jóvenes.

La Coordinadora Académica del programa, Maestra María Noel Guidali, explicó a los docentes que las evaluaciones realizadas demuestran que la experiencia revierte la perspectiva que el estudiante tiene sobre sí mismo, al tiempo que promueve la lectura.

“En PROLEE definimos que un buen lector y un buen escritor es cuando el sujeto conoce, domina y utiliza el sistema de escritura alfabético. Asimismo, desarrolla el conocimiento lingüístico y discursivo según las organizaciones preponderantes en nuestra vida social, que tienen que ver con la argumentación, narración y con la explicación. Otro componente importante es el del desarrollo de las posibilidades de comprensión”, explicó.

Guidali señaló que normalmente de 8 o 10 jóvenes que se ofrecen para participar, se terminan sumando 20 jóvenes más, a partir del efecto contagio.

“Entonces esto que solemos decir de que a los chiquilines no les interesa ni les gusta la lectura, empieza a caerse. Creo que nosotros mismos hemos sido un obstáculo con ese preconcepto”, reflexionó.

La educadora comentó que existen estudios que demuestran que la comprensión tiene una relación directa con las referencias culturales del lector. “Ampliar el conocimiento lingüístico, pero también el discursivo en relación a la narración, es posible porque se les entrega una colección de cuentos. Se pretende que el joven integre el valor de la lectura a su vida y desarrolle el hábito con fluidez”, agregó.