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Incertidumbre y subjetividad en la educación

Publicado: 
10/12/2020

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“Los docentes tenemos la obligación de modos de presencia que pasen por la proximidad subjetiva”, sostuvo Graciela Frigerio, doctora en Educación, durante el webinar “Subjetividad, Adolescencia y Educación en tiempos de Pandemia”.

Frigerio, investigadora y profesora en la Facultad de Humanidades y Ciencias en la Universidad Nacional del Litoral en Argentina, estuvo acompañada en este webinar por Marcelo Viñar, médico y psicoanalista, miembro de honor de la Asociación Psicoanalítica del Uruguay (APU), y asesor del CODICEN en el programa “Promoción de la Convivencia Saludable”.

“Así como los docentes tenemos el derecho a la perplejidad frente a la pandemia, también tenemos la obligación de unos modos de presencia que no pasen solo por la cercanía de los cuerpos, sino que pasa por la proximidad subjetiva, ese es el mayor problema”, indicó Frigerio.

La educadora se cuestionó cómo asegurar la proximidad subjetiva “... en tiempos de distancia de los cuerpos y en tiempos de un distanciamiento social tomado a la letra, es decir, el concepto terriblemente reproducido de la distancia entre clases”.

La experta retomó el concepto de la distancia entre clases sociales en la coyuntura actual: “... hace que ciertas personas tengan algunos accesos y otros estén cada vez más limitados a ellos, es decir, que el azar define las vidas más que las políticas”, agregó.

Sobre la dualidad incertidumbres-certezas durante el 2020 destacó la cita de Voltaire “la duda sin duda es un estado incómodo, pero la certeza es un estado ridículo”, y con ello puntualizó en que “... hay que poder distinguir sobre en qué objeto recae la incertidumbre, para poder ver también qué certezas podemos proporcionar a los otros" y así sostener lazos sociales.

Frigerio se refirió a otros pensadores para señalar la incertidumbre como un componente de la educación: “... miramos al horizonte porque no hay nada más triste que lo conocido, nada más patético que sentarse en el centro exacto del conocimiento”.

Desde su perspectiva, es frecuente que el sistema priorice políticas de control emocional hacia los estudiantes de los diferentes niveles educativos, en lugar de políticas distributivas. “Es un riesgo enorme porque es una tentación muy grande en el mundo el control a las poblaciones desde pequeños, y es una manera de dejar a los grandes a salvo de toda responsabilidad de la relación”, explicó.

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El peligro de los silencios

Para Marcelo Viñar “... la enseñanza secundaria no involucra solo a algunos protagonistas, sino que desde el punto de vista docente hay que combatir al docente con antiojeras, porque los problemas de convivencia son de todas las asignaturas y la fragmentación de conocimiento en unidades insulares es una catástrofe”.

Viñar entiende que “... la adolescencia es la edad de superar la credulidad infantil y de cuestionar y tener un pensamiento crítico, de sentir al cuerpo como un enigma”.

Sobre la superposición de tareas y la invisibilización de los problemas que afectan a los adolescentes señaló que “... los tiempos interrumpidos, fraccionados, y de hacer simultáneamente cuatro cosas a la vez son tiempos de aturdimiento y no de lucidez. (…) si hay silencio hay problema, y hay que ir a detectar que es lo que se esconde en ese silencio que en general es más grande que el tumulto”, concluyó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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