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La institución educativa como actor fundamental en la prevención del suicidio

Publicado: 
29/09/2021

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Especialistas autoridades y educadores reflexionaron sobre la problemática del suicidio durante el seminario “La institución educativa como promotor de vínculos con la vida y su importancia en la prevención del suicidio”, promovido por la Unidad de Análisis e Intervención dependiente de la Dirección de Derechos Humanos del Consejo Directivo Central de la ANEP.

En el mes de la Prevención del Suicidio, la Administración Nacional de Educación Pública adhiere a esta conmemoración recordando a la comunidad educativa la importancia de reflexionar sobre esta realidad a través de la propuesta para el período 2021-2023 “Crear esperanza a través de la acción”, lema promovido por la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio.

Estos espacios tienen como objetivo contribuir a la concientización de la promoción de la salud física y mental, bienestar, buen vivir y prevención de conductas de riesgo, en el entendido de la relevancia del ámbito educativo para el logro de estos objetivos.

Durante la apertura de las jornadas, la consejera del CODICEN, Dora Graziano, señaló que es sumamente importante abordar la temática no solo para la educación sino para la sociedad en general. “La institución educativa no solo debe promover aprendizajes de calidad, sino también el desarrollo integral del ser humano. ANEP trabaja en la salud mental en el ámbito educativo de manera coordinada y participativa”.

Graziano informó que los suicidios de adolescentes que tienen entre 15 y 19 años aumentaron un 48% en 2020 respecto del año anterior. “Cada integrante de la sociedad debe utilizar todas las herramientas posibles para evitar este mal, y los centros educativos no pueden estar ausentes en la implementación de todas las herramientas posibles para enfrentar este flagelo”.

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Importancia de los centros educativos

Por su parte, la directora de Derechos Humanos del CODICEN, Gloria Canclini, reflexionó acerca de las consecuencias que trajo consigo la pandemia. “Los coletazos que ha dejado este período de dos años muestra el problema de la incertidumbre que también impacta en el clima de los hogares. Los niños, niñas y adolescentes absorben esas problemáticas, las viven, y cuando se trasladan al ámbito de la educación empezamos a encontrar dificultades en los aprendizajes”.

“Se trata de dilucidar cómo ir tejiendo esos vínculos para integrar e integrarnos, porque todos somos diferentes y tenemos algo que aportar. Entre todos tenemos que preparar y acompañar a nuestros alumnos a que se desarrollen como seres plenos con sus individualidades”, subrayó.

La directora de la Unidad de Análisis e Intervención de CODICEN, Carolina Ponasso, opinó que la emergencia sanitaria permitió visibilizar la importancia que tiene la institución educativa como “sostén social y subjetivo”, destacando su capacidad de contener cotidianamente a los estudiantes.

“Me quiero detener en lo que significa el vínculo en su doble acepción. Primero en lo que tiene que ver en el enlazar, el atar, generar enlaces con la vida y también en el sentido del acercamiento con el otro que es clave en la educación y en la vida de las personas. La importancia de trabajar con las familias, la sociedad y el alumno. La importancia de la institución educativa en el proyecto de vida. Solos no podemos, necesitamos tareas mancomunadas bajo objetivos comunes”, afirmó.

La subsecretaria del Ministerio de Educación y Cultura, Ana Ribeiro, se refirió al poder transformador de la educación. “Aprendimos lo que todos los docentes sabemos y es que la educación no solo transmite contenido, sino que forja la personalidad y le enseña a cada uno el lugar en la sociedad”.

“Durante la pandemia hemos quedado encerrados con los demonios familiares y eso ha implicado un deterioro notorio de la convivencia, soledad y adolecer, ya que el adolescente siempre se siente mal consigo mismo pese a la explosión hormonal y la alegría de vivir que suele acompañar a la juventud. A ese adolecer natural se le sumó encerrarse con los problemas particulares y colectivos que cada uno tiene”. En este sentido, manifestó que la tarea de acompañamiento de los centros educativos es de particular importancia.

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De mitos y cercanías

A partir de una conversación ficticia, integrantes de la ONG Último Recurso se dedicaron a derribar mitos que desde hace años están instalados en la sociedad como verdades absolutas que conspiran para que la problemática sea atacada de un modo eficaz.

Las especialistas instaron a educadores, familias y sociedad a hablar del suicidio con personas que sufren depresión, a preguntar, a ser “abiertos” y charlar en forma constructiva en medios de comunicación sobre el tema.

Por su parte, el psicólogo Alejandro de Barbieri comenzó leyendo la carta que una profesora le hizo llegar en la que retrata diferentes problemas y emociones que atraviesan los adolescentes: “soledad, sin amigos ni pares referentes, sin habilidades para expresar, algunos tristes, otros apáticos. Este marco emocional obstaculiza el aprendizaje (…) Alumnos con la mirada perdida y el cuaderno vacío”.

De Barbieri llamó a no normalizar la apatía de los adolescentes y a acompañarlos en la construcción de su proyecto de vida. “¿Qué imagen estamos dando a los jóvenes? En Uruguay tenemos una tragedia de la depresión y del malhumor y lo hemos normalizado. ¿Qué recursos les estamos dando para que transiten el dolor? No se puede educar sin esperanza”, concluyó.