LEO es una evaluación para estudiantes de segundo año de primaria que evalúa los conocimientos de los niños en 5 habilidades referentes a la Lectura, Oralidad y Escritura: oralización de la lectura, construcción de significado en la lectura, reflexiones sobre el lenguaje, oralidad y producción de textos escritos. La evaluación le aporta al maestro información sobre los distintos niveles de logro de cada uno de sus alumnos y le brinda insumos a tener en cuenta en la búsqueda de estrategias didácticas para apoyarlos.
LEO produce información acerca del grado en que los niños que culminan 2do año logran desarrollar ciertas capacidades y conocimientos fundamentales en lenguaje; describe los desempeños de estos; cuenta con un sistema de indicadores que evidencian las habilidades de los niños y permite consignar en qué momento de los procesos de la lectura, de la escritura y de la oralidad se encuentran.

Por el momento está prueba está siendo aplicada de forma piloto y en una muestra controlada, pero se espera sea disponibilizada próximamente a nivel país para todos los alumnos de 2° año de primaria, al igual que las otras evaluaciones.

Las pruebas se aplican en una entrevista personalizada docente-alumno que tiene una duración aproximada de 20-30 minutos. El docente ingresa a la plataforma SEA y accede a la prueba. A medida que va proponiendo al niño las distintas actividades va realizando los registros de sus respuestas y apreciaciones. No todos los alumnos responderán las mismas consignas, ya que la prueba es adaptativa, o sea que las consignas que se plantean al niño dependen de sus respuestas anteriores.

La prueba se divide en tres partes que utilizan distintos instrumentos y textos proporcionados por la DIEE (División de Investigación, Evaluación, y Estadística de ANEP):
La primera parte de la prueba se realiza con un tríptico desplegado y evalúa la lectura en tres habilidades: oralización de la lectura, reflexiones sobre la lengua y construcción de significado.
La segunda parte se realiza con un segundo texto que será leído al alumno y busca indagar la capacidad del niño para producir un texto oral.
La tercera y última parte se realiza también con el segundo texto y busca que el niño produzca un texto escrito a. Para ello, se le pide al alumno que realice una producción en una hoja de papel y, al finalizarla, el docente completará los datos de los ítems correspondientes.
Una vez que el docente termine la aplicación de la prueba podrá acceder a un informe personalizado de cada nilo y sus niveles de logros, así como a una apreciación general del grupo.

 

 

Habilidades que se evalúan

Oralidad

La oralidad implica intencionalidad comunicativa, y en ella se ven implicados el hablante y el oyente.
Es por esta razón que se analizará a partir de las dos dimensiones de la comunicación, tanto escuchar como hablar. “También se da dicha intención comunicativa en los casos en los que el hablante no espera respuesta verbal concreta, ya que se espera que el otro tenga una reacción (por ejemplo asentir o disentir a través de gestos corporales)” (ANEP 2002: 35).

Oralización de la lectura

Se evaluará la capacidad del niño para oralizar un texto escrito.
La oralización de la lectura implica la capacidad de poder reproducir verbalmente un texto escrito. En las primeras aproximaciones a la lectura, se observa cómo el individuo une el grafema al supuesto fonema, lo que algunos autores consideran un paso previo, e incluso en ocasiones simultáneo, que le permitirá comprender el mensaje.
La visión de la oralización de la lectura expuesta en el informe en cuestión tiene un fundamento vigotskyano.
La concepción de Vigotsky en la que se sustenta este estudio permite comprender la complejidad del proceso de adquisición y la importancia fundamental de la escuela para propiciarlo.

Construcción de significado en la lectura

Se separaron en el análisis las competencias “oralización” y “construcción de significado”, aunque serán abordados de manera integrada en la instancia de la prueba a través de una misma situación de lectura.
La concepción de lectura que sustenta este análisis considera que el lector comprende un texto cuando es capaz de asignarle significado:

Ello implica que es capaz de relacionar lo que ve con lo que conoce sobre ese tema apelando a sus conocimientos anteriores para poder interpretar al autor, construyendo lo que Goodman (1996) y otros llaman “textos duales”. Recurrirá también a sus conocimientos del lenguaje, a lo que sabe del mundo (costumbres, pautas culturales que rigen su comunidad, etc.). La mejor comprensión de un texto dependerá de que el tema sea más o menos conocido, de tal forma que el lector pueda tender un puente entre sus conocimientos previos y la información nueva que le aportará el texto. Es en este proceso donde se da la transacción, en una interacción entre lo que el texto dice y aquello que el lector conoce y busca al leer. Cuando alguien lee siempre busca encontrar significado y para ello necesita poder relacionar la información que proviene de, por lo menos, dos lugares diferentes: del propio texto (donde se exponen las ideas del autor) y de los conocimientos que el lector posee (ANEP 2002: 36).

En esta perspectiva se entiende que los lectores pueden ser “principiantes” si se enfrentan a conocimientos nuevos de áreas que no dominan, por lo que es necesario el andamiaje de la lectura por parte del docente en todos los niveles de la educación (primario, secundario, terciario), como lo sostienen Wray y Lewis (citado en ANEP 2002: 36).
La población que es objeto de esta evaluación está formada por lectores principiantes, no solo porque se enfrentan a conocimientos nuevos, sino porque están en el proceso de adquisición del código, por lo tanto el desafío no está solamente centrado en el conocimiento del tema sino también en el manejo del sistema de escritura, como ocurre con aprendices de una segunda lengua. En esta fase del aprendizaje, los niños apelan, para lograr construir el significado, a algunas apoyaturas, tales como la articulación de sonidos, el señalamiento de las letras con el dedo índice, el relacionamiento de la iconografía con el mensaje escrito, que se toman en cuenta en la codificación de la prueba.

Producción de textos escritos

La escritura se entiende como una actividad cultural de gran complejidad que surge en la historia del hombre como un recurso mnemotécnico (Vigotsky, 1987). En el caso de los principiantes el proceso de adquisición de la escritura forma parte de su propia gestualidad. Vigotsky logró demostrar que este proceso supone el pasaje de las cosas a los dibujos de las palabras. La enseñanza debería preparar y organizar las actividades para facilitar esta transición: “Cuando esa transición se realiza y el niño domina el principio del lenguaje escrito, lo que falta es perfeccionarlo” (Vigotsky, 1989, cit. ANEP 2002:37).

Reflexiones sobre el lenguaje

Esta competencia se encuentra estrechamente relacionada con la concepción de lengua desde una doble perspectiva: como instrumento de comunicación y como objeto de conocimiento. En este sentido se debe señalar la importancia que adquiere la variedad estándar en el accionar educativo, sobre todo a nivel de escritura.
Es importante que tanto el lector como el escritor tengan conocimientos básicos acerca de la normativa y que sepan reconocer inadecuaciones con respecto a la lengua estándar, lo que les facilitará la comprensión así como la construcción del texto en cuestión. Si se tiene en cuenta que esta variedad está estrechamente relacionada con la escritura se deberá, necesariamente, considerar que ella debe ser objeto de un estudio sistemático en los ámbitos de educación formal.