La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) –a través del Programa Pro-Lee (Programa de Lectura y Escritura en Español)- presentó un proyecto piloto de Biblioteca Solidaria, del que participarán trescientas escuelas de todo el país para la promoción de la lectura y que contará, además, con la activa contribución de actores educativos, familias y miembros de la comunidad.

 

La iniciativa, que propende a difundir y promover la lectura como práctica cotidiana, se aplicará, en una primera fase, en trescientos centros educativos del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) en los cuales, actualmente, funcionan las denominadas bibliotecas mínimas.

El acto de presentación del proyecto -que se realizó en la Sala “Carlos Vaz Ferreira” de la Biblioteca Nacional y al que asistieron alrededor de 300 maestros- estuvo encabezado por el Presidente del Consejo Directivo Central (CODICEN) de la ANEP, Profesor Wilson Netto, el Consejero del CODICEN, Profesor Néstor Pereira, la Consejera del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), Magíster Irupé Buzzetti, el Director del Consejo de Educación Técnico Profesional-Universidad del Trabajo del Uruguay (CETP-UTU), Ingeniero Agrónomo Eduardo Davyt, la Coordinadora Académica del Programa Pro-Lee, Maestra María Guidali, y el Director de Educación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), Maestro Luis Garibaldi.

El Presidente del CODICEN, Profesor Wilson Netto, destacó que la génesis de la propuesta involucre un al nivel de participación, en la medida que “este trabajo está hecho por maestros, profesores y profesionales bibliotecarios”.

“Estas actividades muestran, una vez más, a la educación como un faro de intercambio en la comunidad. No van a leer porque los obliguemos a leer”, precisó.

En ese sentido, valoró que “la construcción de la creatividad y del disfrute por algo y el entusiasmo por avanzar en algo, no se logra a través de una obligatoriedad, sino a través de metodologías calificadas desde el mundo de la pedagogía, desde la sociología y psicología, pero si no hay pasión comunicada en el hecho, es muy difícil transferirle al otro la importancia de la temática”.

PROMOVER LA LECTURA

Por su lado, la Consejera del CEIP, Magíster Irupé Buzzeti, expresó su satisfacción por las 300 bibliotecas solidarias, “para animar y promover la lectura”.

Parafraseando a Pablo Freire dijo que al niño que lee se le abren las puertas del mundo. “Cada vez que hacemos leer a un niño lo transportamos al mundo del autor. Me alegro mucho de que estemos todos en esta cruzada”, concluyó.

El Director de Educación del MEC, Maestro Luis Garibaldi, refirió –coincidiendo con la Consejera del CEIP- a una experiencia similar, en la que ambos trabajaron años atrás, pero de menor volumen, por lo que subrayó la importancia de continuar impulsando este tipo de iniciativas que contribuyen a fomentar la lectura y la escritura.

“Se aprende a leer, leyendo a lo largo de toda la vida. Aprendemos a leer en la combinación de lenguajes característica de estos tiempos. No se aprende a leer solo porque la escuela lo impulse, sino que contribuye si tenemos sociedades lectoras, si en la familia la palabra escrita cumple un papel importante”, precisó.

La coordinadora académica del Pro-Lee, Maestra María Guidali, explicó que esta ambiciosa iniciativa nació a partir del Programa de Lectura y Escritura en Español elaborado por Pro-Lee, “con el propósito de colaborar en la inclusión y el sostenimiento de los estudiantes en el sistema educativo”.

La educadora explicó que “estos materiales apuntan a atender las necesidades de los alumnos de todos los niveles, desde Educación Inicial y Primaria hasta la educación terciaria”.

Al respecto, precisó que la génesis del proyecto de Biblioteca Solidaria es la propuesta de bibliotecas mínimas en escuelas públicas. Se trata de trescientos centros que reúnen noventa títulos, los cuales pueden ser leídos por los estudiantes durante todo su trayecto escolar.

“En esta selección prima la conceptualización subyacente. Partimos de la premisa que el caudal léxico de nuestros estudiantes se expande en la medida que el estudiante tiene posibilidades de leer y releer las mismas obras”, destacó Guidali.

CREAR CAPITAL CULTURAL

Esta experiencia educativa de carácter inclusivo, que es una de las herramientas fundamentales del plan estratégico del Pro-Lee, incluye una dotación de noventa títulos –de ficción y no ficción- la mitad de ellos de autores nacionales y el resto de extranjeros.

Durante los meses de marzo y abril, los colectivos docentes de los centros participantes desarrollarán un intenso cronograma de actividades de ajuste del plan lector, a los efectos de poner en marcha esta propuesta.

En ese contexto, explicitó que la idea es crear un capital cultural compartido, “a través de la creación de las condiciones materiales en las escuelas para que los niños puedan acceder a los libros”.

La biblioteca mínima fue adquirida por la ANEP y posteriormente instalada en trescientos centros escolares de todo el país.

Concomitantemente, el equipo de Pro-Lee trabajó en la elaboración de materiales de formato y contenido didáctico, con el propósito de garantizar la movilidad y circulación de los libros en las escuelas.

En ese contexto, fueron elaboradas cuatro guías de trabajo, la primera de las cuales orienta a cada colectivo docente en torno a cómo elaborar su propio plan lector, contemplando particularmente la historia del centro y las experiencias particulares de las comunidades educativas en la materia.

La segunda guía promueve el trabajo participativo tendiente a compartir ejemplos de propuestas, que apunten a dinamizar la lectura de los títulos disponibles.

En tanto, la tercera guía recomienda que cada escuela construya un equipo comunitario de lectura, que estarán integrados por vecinos, ex alumnos y todos los miembros de la comunidad que colaboran habitualmente con la escuela pública. “Este equipo comunitario tendría el compromiso de concurrir una vez por semana a la escuela a leer, con total confianza y autonomía para trabajar”, explicó Guidali.

Finalmente, la cuarta iniciativa propone a los niños que, a través de sus XO del Plan Ceibal, recomienden a sus pares las lecturas a las cuales han tenido acceso, en una dinámica de efecto multiplicador que apunta a potenciar la lectura en la sociedad.

El proyecto es coordinado por la ANEP, a través del Pro-Lee, con el CEIP y el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), que próximamente impartirá un curso virtual de seis semanas de duración, acerca de estrategias de fomento de la lectura a un maestro de cada una de las trescientas escuelas involucradas en el proyecto.

De ese modo, habrá una docente referente en cada centro seleccionado, que estará formado desde la perspectiva de la lectura comunitaria y social.

RÉPLICA EN EDUCACIÓN MEDIA

Pro-Lee inició un proceso de evaluación en conjunción con el Departamento de Investigación y Estadística Educativa. En ese marco, las escuelas participantes ya completaron un cuestionario, que da cuenta de las condiciones materiales de cada centro, las prácticas de lectura y escritura y las expectativas respecto a la novedosa iniciativa.

En ese contexto, a mediados de año, el equipo del Pro-Lee desarrollará un trabajo de campo, tendiente a apreciar la marcha del proyecto y a compartir impresiones y experiencias con los docentes en los propios centros educativos.

El propósito es realizar una evaluación positiva de esta primera fase y proponer al CODICEN que extienda la iniciativa a las 2.300 escuelas de Educación Inicial y Primaria de todo el país.

El año pasado, se comenzó a trabajar en un proyecto de biblioteca mínima para Educación Media, “con el desafío de recontextualizar la biblioteca solidaria también en ese nivel. El desafío es trabajar con los coordinadores de las bibliotecas de Secundaria y UTU, a los efectos de reelaborar estrategias que permitan atender las particularidades de los estudiantes”.

SECRETARÍA DE RELACIONES PUBLICAS - CODICEN
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