La lengua proporciona una serie de elementos que sirven para ligar unas expresiones con otras, al servicio de la articulación interna de un texto. Laxamente, podríamos catalogarlas como «nexos», entendiendo por estos palabras o locuciones que enlazan dos elementos (enunciados, oraciones, palabras u otras construcciones).

La mayoría de los hablantes comparte un conjunto más o menos amplio de nexos en la lengua oral. Sin embargo, en la lengua escrita, estos deben ser un punto de enseñanza explícito, ya que son de fundamental importancia cuando lo que se busca es procesar o comprender un texto.

En algunos casos, el contenido expresado por el nexo evidencia una relación semántica que existe más allá del propio nexo. En el siguiente ejemplo podemos observar que la relación de causa-consecuencia se da entre los enunciados independientemente de la presencia de entonces. Esencialmente, en (1) estamos diciendo lo mismo que en (1'):

(1) Llueve. Llevate el paraguas.

(1') Llueve, entonces llevate el paraguas.

No obstante, muchas veces el contenido que se desea expresar solamente se puede hacer mediante el uso de un nexo.

(2) Te quiero. Sos inteligente.

(3) Te quiero porque sos inteligente.

(4) Te quiero aunque sos inteligente.

En los ejemplos de (3) y (4) podemos observar que el contraste recae necesariamente sobre los nexos subrayados: son ellos los que nos permiten interpretar cada enunciado.

Además de ser elementos de enlace, los nexos comparten el rasgo de ser unidades invariables, generalmente. Aun así, debemos establecer una diferencia fundamental: por un lado, distinguiremos los nexos extraoracionales, aquellos que quedan por fuera del análisis sintáctico de la construcción oracional; y por otro, los oracionales, aquellos que operan sintácticamente dentro de la oración.

Varios son los nombres que han recibido los nexos extraoracionales en distintos marcos teóricos, algunos de ellos son enlaces extraoracionales, elementos de cohesión, organizadores textuales, operadores discursivos, entre otros. Aquí optaremos por conectores discursivos o simplemente conectores, tal como lo hace la Nueva gramática de la lengua española. Hay mayor consenso a la hora de nominar los nexos oracionales, ya que estos son conjunciones y locuciones conjuntivas.

Las conjunciones relacionan entre sí palabras, grupos sintácticos u oraciones, en tanto que los conectores discursivos ponen en relación los contenidos del texto. En otras palabras, los primeros atienden el nivel oracional, mientras que los segundos, el nivel textual. Así, se busca reflejar una diferencia de criterios a la hora de diferenciar estos dos grupos: los nexos oracionales se definen con un criterio sintáctico, son una clase de palabras; en tanto que los conectores son un grupo establecido con criterios discursivos o textuales.

Clasificación semántica

El estudio semántico propone una clasificación en nexos aditivos, causales, condicionales, entre otros. El criterio generalmente utilizado con este fin ha sido el de la conmutación. Es decir, se agrupan aquellos nexos que en un contexto determinado se pueden sustituir unos por otros, manteniendo, grosso modo, su significado, tal como se ve en el siguiente ejemplo de nexos contrastivos:

(5) Juan estuvo muy enfermo pero fue a trabajar.

(5') Juan estuvo muy enfermo; sin embargo, fue a trabajar.

Aun así, este criterio no es absoluto, ya que algunas sustituciones no son posibles. Por ejemplo, si bien como y ya que son conjunciones causales, es dudosa la siguiente sustitución:

(6) Como no teníamos dinero, no compramos el diccionario.

(7) Ya que no teníamos dinero, no compramos el diccionario.

Otra salvedad que se debe hacer es que los nexos no están fijados en un solo grupo, sino que una misma unidad puede pertenecer a más de uno, dependiendo del contexto. Por ejemplo, el adverbio entonces puede evidenciar un valor temporal o puede actuar como conector de conclusión o de consecuencia. Si contrastamos los siguientes ejemplos, en (8) observamos un uso temporal en tanto que en (9) tenemos un uso consecutivo.

(8) A partir de aquel tiempo también fue más benigno el pasar de los días de los peones. (…) Por entonces doña Kata ya no fastidiaba con pródigos castigos durante las ausencias torturantes del hombre dueño.

Delgado Aparaín, Y así nace un Pambelé y no desaparece.

(9) Esta poesía realiza, en los planos del ritmo, del lenguaje y del pensamiento, conexiones y abreviaturas inmensas que son también particularidades íntimas de la arquitectura y de la música. Pero de no lograrse una conjunción de oposiciones constructivas e ideas generales, experiencias de la sensibilidad más refinada y maestrías técnicas, el poema se inclinará a morir irremisiblemente. El poema, entonces, cae con todo el despojo de su andamiaje en el más espeso olvido.

Oribe, Tiempo, muerte e inmortalidad.

Veamos otro ejemplo. Y es prototípicamente una conjunción que indica una sumatoria de elementos. Sin embargo en (10) podríamos interpretar un contenido adversativo, conmutable por (10'), o un contenido condicional en (11), conmutable por (11') o (11'').

(10) Tenía examen y no recordaba nada.

(10') Tenía examen pero no recordaba nada.

(11) Cásese y será feliz.

(11') Cásese porque será feliz

(11'') Si se casa, será feliz.

Existen muchas clasificaciones de los nexos atendiendo su significado. Hemos elaborado una adaptación de las propuestas de Catalina Fuentes Rodríguez, y Ma. Antonia Martín Zorraquino y José Portolés Lázaro.

En este cuadro se presenta una lista no exhaustiva de nexos. En la primera columna cada categoría tiene un hipervínculo que brinda mayor información. En las demás, al hacer clic sobre el nexo subrayado, se mostrará un ejemplo.


Mag. Macarena González Zunini

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