La poesía es una forma del discurso que se organiza en función del ritmo. La métrica de un poema implica a la serie de rasgos a partir de los cuales se construye el ritmo del mismo. El verso con su número de sílabas y su peculiar distribución de acentos, la estrofa, que viene determinada por la cantidad y alternancia de versos que la integran, y las diferentes agrupaciones estróficas que hacen a un poema son los elementos que conforman la métrica de una poesía.

La poesía en español puede presentar formas variadas; quien compone un poema opta por una estructura métrica puntual y ciñe su composición a las exigencias de ese metro. Observemos un caso específico, el del soneto, y describamos sus peculiaridades métricas.

El soneto, por definición, es una obra compuesta por catorce versos distribuidos en dos grupos de cuatro y dos de tres, en ese orden. Técnicamente diríamos: el soneto está formado por cuatro estrofas: dos cuartetos y dos tercetos. Los versos que lo componen han de ser, además, versos endecasílabos, esto es, formados por once sílabas. La segmentación y conteo de sílabas en poesía no es idéntica al simple silabeo de palabras ya que contempla licencias especiales: la sinalefa, el hiato, la diéresis y la sinéresis.

En lo que concierne a la rima, el esquema clásico del soneto español es el de la rima consonante abrazada en los cuartetos mientras que en los tercetos no hay patrones fijos.

Finalmente, la acentuación del verso endecasílabo implica la presencia de un acento obligatorio en décima sílaba y otro en sexta sílaba que puede fluctuar a cuarta u octava.

Todo lo dicho hasta aquí constituye la descripción métrica de una obra, a continuación una realización de esta estructura.

Tras arder siempre, nunca consumirse; y tras siempre llorar, nunca acabarme; tras tanto caminar, nunca cansarme; y tras siempre vivir, jamás morirme;

después de tanto mal, no arrepentirme;
tras tanto engaño, no desengañarme;
después de tantas penas, no alegrarme;
y tras tanto dolor, nunca reírme;

en tantos laberintos, no perderme,
ni haber, tras tanto olvido, recordado,
¿qué fin alegre puede prometerme?

Antes muerto estaré que escarmentado:
ya no pienso tratar de defenderme,
sino de ser de veras desdichado. 

De Quevedo, Soneto amoroso.

Entonces, estudiar la métrica de un poema supone observar la medida de sus versos (metro) mediante el conteo de sílabas, determinar la distribución de la acentuación y la presencia de rima y considerar la combinatoria de versos en estructuras estróficas. Sin duda, ese estudio sistemático de la estructura de un poema constituye una tarea de tipo descriptiva.


Profa. Alejandra Galli