En primera instancia puede definirse al verso como la unidad constitutiva del poema. Esta unidad es la resultante de la segmentación rítmica del discurso y es, a la vez, portadora de regularidades o recurrencias de carácter fónico.

Una descripción que suscita consenso atendiendo a los rasgos mínimos esenciales del verso sostiene que se trata de «una serie de palabras cuya disposición produce un determinado efecto rítmico» (Navarro Tomás, 1975: 10). Visualmente, son versos cada una de las líneas que integran al texto y que se encuentran delimitadas entre dos pausas espaciales que son las pausas versales. De acuerdo a ello, el siguiente fragmento de Nicolás Guillén tiene nueve versos:

Van a fusilar
a un hombre que tiene los brazos atados.
Hay cuatro soldados
para disparar.
Son cuatro soldados
callados,
que están amarrados,
lo mismo que el hombre amarrado que van
a matar.

Guillén, Cantos para soldados y sones para turistas.


La particularidad de cada verso está dada por el número de sus sílabas, la distribución acentual y las pausas que lo integran. Por otro lado, no necesariamente el verso ha de coincidir con la unidad sintáctica. Esto se observa claramente en los versos primero y segundo o tercero y cuarto del ejemplo anterior.

Los versos que integran un poema pueden presentar igual medida o alternar medidas diferentes –la medida está dada por la cantidad de sílabas del verso-, de esta manera se hablará de versificación regular e irregular. Esta última es propia de la poesía contemporánea y se define por la presencia de versos libres, esto es, versos que difieren en su cantidad de sílabas y que no presentan rima regular.

El poema de Guillén ilustra lo dicho y el siguiente ejemplo muestra una poesía de versificación regular, se trata de un fragmento del «Romance de la luna luna» de Lorca. Siguiendo la tradición de los romances esta es una composición formada por versos octosílabos:

La luna vino a la fragua
con su polizón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

García Lorca, Romance de la luna luna.


Prof.a Alejandra Galli 

Léase también

Glosario - Lectura 3° y 4° grados
Glosario - Escritura 3° y 4° grados
Glosario - Lectura 5.° y 6.° grados