Una herramienta de comunicación de la Administración Nacional de Educación Pública
Por Verónica Roldós
Estudiantes del Consejo de Educación Técnico Profesional (CETP) cosecharon tres relevantes galardones internacionales otorgados por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), en el marco el proyecto “Uruguay Crea”, en el cual participan más de un centenar de jóvenes, educadores y técnicos.
En noviembre del año 2007, alumnos del CETP presentaron el proyecto “Base
Lunar”, con el apoyo del Ministerio de Turismo y de organizaciones
nacionales, que apostaron a este ambicioso emprendimiento estudiantil.
Para la generación de ideas, se contó con el asesoramiento
técnico del Arquitecto Giorgio Gaviraghi.
Este prototipo de base lunar, que actualmente está siendo llevado
a escala real, será donado a la Base Antártico Uruguaya,
a los efectos de que se experimente con ella en condiciones climáticas
extremas, a partir de diciembre del 2010.
En tanto, en el mes de marzo de este año, se presentó el proyecto Ecópolis, que consiguió el primer premio en el concurso organizado por la NASA.
El emprendimiento estudiantil consiste en la construcción de un planeta artificial para albergar a 90 millones de habitantes en el Cinturón de Kuyper, situado en los límites externos del Sistema Solar.
Por otra parte, los estudiantes del CETP obtuvieron el segundo premio
en las finales sudamericanas de otro concurso organizado por NASA Boeing,
con el proyecto “Bilu Guiday”, que, en lengua charrúa,
significa “Hermosa Luna”.
Por último, en otra competición convocada por la agencia
espacial norteamericana, cuyo tema central fue “El avión del
futuro”, los estudiantes de educación técnica recibieron
un tercer premio, por la generación de un avión orbital de
características especiales.
El proyecto God`s Wings (Viento de Dios), desarrollado en base a las ideas originales del Arquitecto Gaviraghi –contó con la colaboración de personal retirado de la Fuerza Área, técnicos de la Universidad de la República y la ORT, junto al equipo de profesores técnicos del CETP y el estudio eDl.
En otro orden, se prevé que otros equipos estudiantiles participen en la Mars Society –que será fundada en breve- y trabajará en programas para la conquista del planeta Marte y la construcción de una base lunar uruguaya, entre otras propuestas que están en plena ejecución y se exhibirán en futuras muestras internacionales.
El Director General del Consejo de Educación Técnico Profesional,
Profesor Wilson Netto, manifestó que estas iniciativas “motivaron
el orgullo de la institución”, destacando la importancia de
la “interdisciplinariedad en los diferentes centros educativos y
de la responsabilidad que estos jóvenes pusieron en la ejecución
de los proyectos”.
Además, resaltó la actitud y creatividad de los estudiantes,
valorando, asimismo, su gran capacidad para trabajar en equipo y encontrar
soluciones a los desafíos que se presentaron.
Info.Educar dialogó con Mariana Molinari y Gonzalo Pigni, alumnos de tercero del Bachillerato Informático de la Escuela Técnica de Buceo, y Santiago Marenco, Estudiante de la Facultad de Arquitectura.
En la entrevista, también participó activamente la principal promotora de estas iniciativas, la Arquitecta y Profesora Adela Giménez, docente del CTEP, Educación Secundaria y la Universidad de la República, y Renzo Ghio, Maestro Técnico en Electrónica e Informática, quien también juega un rol protagónico en esta experiencia de creación, al frente de un grupo multidisciplinario de más de 100 personas.
Adela Giménez adelantó que es probable que en el Día del Patrimonio, se exponga, en el Faro de Punta Carretas, la Base Lunar de alrededor de 1.000 metros cuadrados de superficie, que actualmente está siendo monitoreada por la NASA.
La profesional recordó que “en 2006, tuvimos la iniciativa de participar en el desarrollo de estos concursos involucrando a jóvenes. En ese momento, participamos con el liceo Nº 4 de Maldonado, estudiantes y docentes de educación técnica y un equipo de infógrafos. Esto nos abrió la posibilidad de unir alumnos de escuelas de distintas especialidades, quienes aprendieron a dialogar en términos de igualdad y de respeto mutuo”.
Para ejemplificar el propósito de la construcción de la base lunar, nuestra interlocutora citó al científico Nicolai Karshev, quien evaluó la relación existente entre tecnología e inteligencia. “Él vio que el incremento tecnológico trae aparejada la disminución de recursos naturales en la nave, que en este caso sería la Tierra”. Partiendo de la hipótesis de que el planeta afronta serios riesgos medioambientales, por la contaminación y el agotamiento de los recursos naturales, Adela Giménez destacó: “nosotros realizamos un planteamiento que contemplara los aspectos medioambientales de todo el universo, lo que para nosotros es un parámetro básico de diseño, para no repetir los desastres que acaecen en la Tierra”.
Por su parte, el estudiante Gonzalo Pigni reflexionó: “cuando el profesor Ghio me planteó la idea de participar acepté enseguida, porque estos proyectos tenían mucho que ver con tecnología y la robótica, asignaturas que me encantan. Es una experiencia interesante, porque es una actividad que impone problemas complejos y hay que resolverlos. Te hacen pensar mucho, razonar y crear.
“Teníamos que pensar cómo iban a vivir las personas dentro de la base -lo que ya representaba un problema- y las edades de estas, sobre todo en el espacio, donde uno está expuesto a múltiples problemas. También teníamos que contemplar el uso de la energía, la higiene y la comida, entre otros”.
Además, Gonzalo Pigni manifestó su satisfacción, “por haber aprendido muchas cosas que no sabía, en muy poco tiempo. “Esta experiencia también me ayudó a aprender a estudiar, a hacer resúmenes, a entender mejor las cosas y a sentir que esto puede ser muy útil como posibilidad a futuro”.
Por su parte, la estudiante Mariana Molinari explicó que con estos proyectos aprendió la diferencia entre lo importante y lo irrelevante. “Es muy valioso estudiar con gente que no conoces, tener que respetar sus ideas, que a su vez se respeten las tuyas y acostumbrarse a tomar en cuenta a los demás. Algo que me impresionaba muchísimo es que cuando llegaba a mi casa después de las reuniones, encendía la computadora y ya alguien había subido información a la red. ¡Estudiaba todo el tiempo!”
El Profesor Renzo Ghio aseveró que “percibimos que la formación humanística define el buen uso de la tecnología. Entonces, esto es algo en lo que hacemos énfasis. Como tenemos mucha actividad tecnológica, nos falta un poco de este humanismo, que es a lo que los chicos pudieron acceder en estos trabajos”.
El estudiante Santiago Marenco narró que a él le fue asignada
la tarea de interpretar todos los conceptos volcados por el equipo y a
partir de allí, darles forma. “Básicamente, me tocó improvisar
sobre la base de sus ideas y realizar algo interpretable. Cada infógrafo
definía una parte del proyecto. Aprendí mucho con esta experiencia
y con el Liceo Nº 4 de Maldonado, que organizó un concurso
nominado Desafío Latinoamericano, en el cual también participé”.
A modo de síntesis, la Profesora Adela Giménez reflexionó: “para
que Uruguay se convierta en un país productivo, ante todo tiene
que ser un país creador”.
Finalmente, el Profesor Renzo Ghio destacó los altos valores pedagógicos de esta experiencia, que le permitió a los chicos revalorizar sus saberes.
“Cuando empiezan a crear y se dan cuenta de la importancia que tienen los conocimientos, le otorgan el valor a la educación que han recibido. Además, se conocen, se integran y tienen la posibilidad de relacionarse fuertemente con el mercado laboral”, concluyó el docente.
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