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Entrevistas

Jugando en más de una cancha

Entrevista al Dr. José Luis Corbo,
Presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol

¿Cuáles son los desafíos que hoy se plantea la AUF con jóvenes en edad de escolaridad obligatoria?

Una de las grandes preocupaciones de la Asociación Uruguaya de Fútbol es justamente el de la formación integral del futbolista. La capacitación, no solo para que sea un buen futbolista sino una mejor persona, con una debida formación para asumir los distintos desafíos que va a tener a lo largo de su vida como persona. Desgraciadamente este mundo de la pelotita ilusiona mucho a los jóvenes, de manera tal que creen que todos van a terminar o van a poder proyectarse para jugar en Europa, en Italia, en España, en el mundo de la alta competencia y de las altas retribuciones económicas, sin tener presente una realidad que hace que solamente el 3% de los futbolistas que hoy practican este deporte de la pelotita en el Uruguay pueda acceder a esas posibilidades de vida. Por consiguiente, la Asociación está utilizando diversos mecanismos para esa capacitación y para esa formación integral a través de distintos instrumentos. Por ejemplo, acabamos de firmar, los primeros días de setiembre, un convenio con una ONG que se llama Fundación A Ganar, que tiene apoyo económico del Banco Interamericano de Desarrollo y de Microsoft. La Fundación A Ganar, a través de convenios que también ha realizado con institutos docentes del país (la Universidad Católica, el Consejo de Enseñanza Técnico Profesional y otras entidades), ha instituido toda una serie de cursos para jóvenes de 17 a 24 años que practican fútbol en las instituciones afiliadas a la Asociación Uruguaya de Fútbol. Muchos de esos chicos se capacitan en materia de periodismo deportivo, computación, o de profesiones como la de árbitro de fútbol. La Asociación coordina, colabora y contribuye con esta Fundación para plasmar este tipo de programas.

A nivel de las selecciones juveniles hemos establecido algunas normas que hacen que los chicos que participan en las distintas categorías de fútbol juvenil tienen que, obligatoriamente, mostrar su asistencia a los centros de enseñanza. Más allá de los resultados en primera instancia, lo que les estamos exigiendo es su concurrencia a los centros de enseñanza, por lo cual, la Asociación Uruguaya de Fútbol dispone de medios de transporte, de ómnibus que llevan y traen a los chicos a las prácticas desde sus respectivos centros de enseñanza o al revés, una vez concluidas las prácticas a los centros educativos.

Complementariamente, ahora estamos procurando una reforma en la reglamentación para exigir que sea obligatorio que en los equipos juveniles de las instituciones asociadas a la AUF participen aquellos chicos que cursan los distintos ciclos de enseñanza en función de su edad o de su capacitación. Esta reglamentación todavía no está en vigencia. La idea es que los clubes sean los agentes responsables de este proceso que ya ha instituido la Asociación Uruguaya de Fútbol para su debido cumplimiento.

En definitiva, la Asociación Uruguaya de Fútbol no solo pretende constituirse en la entidad rectora de este deporte tan enraizado en la sociedad uruguaya, sino cumplir con su verdadera función social, asumiendo lo que debe ser ese campo de la responsabilidad social que todas las entidades de esta naturaleza deben tener para atender un segmento de la población que a través del fútbol pueda encontrar la posibilidad de capacitarse, como decía al principio, para asumir los distintos desafíos de la vida de una mejor forma.

Además, la Asamblea General de la Asociación Uruguaya de Fútbol, por propuesta de este Consejo Ejecutivo, ha aprobado la creación de una Fundación AUF, que tiene como finalidad específica, según consta en sus estatutos, el fomento, desarrollo y la proyección de todo lo que hace al fútbol juvenil para capacitar a todos los chicos, entrenadores, auxiliares técnicos y dirigentes. Este proyecto tiende a que definitivamente haya un cambio social para aquellos a los que tradicionalmente, aunque parezca mentira y una paradoja, el fútbol ha contribuido más a marginar más que a integrar. Queremos el proceso inverso, que el futbolista no sea en el concepto general aquella figura que surge de la marginación y que siempre va a estar marginada desde el punto de vista intelectual, cultural, etc.; sino que el futbolista sea un deportista pero sea una persona que tenga la formación para alcanzar los mejores niveles de vida.

¿Cuál es su opinión acerca de crear una reglamentación que flexibilice el régimen de asistencia para que se acepten hasta cuarenta y cinco faltas al año, como proponen algunos proyectos para jóvenes que están representando al Uruguay?

Con las autoridades de la enseñanza estamos procurando encontrar fórmulas complementarias o incluso sustitutivas del currículo normal con estos chicos para que no pierdan sus posibilidades de formación y que puedan recuperar los cursos que por esta razón pierden. Yo no soy un especialista en materia educativa. Puede haber muchos instrumentos en la medida de que haya una voluntad política como la hay en la Asociación Uruguaya de Fútbol y no tengo ninguna duda de que también la hay, porque lo hemos conversado, en las autoridades públicas de la educación. Siempre va a haber instrumentos que apunten o que contemplen esta finalidad común que todos tenemos. Vamos a establecer instrumentos de educación a distancia o de recuperación mediante cursos complementarios. Hay clubes que alojan chicos que vienen del interior a practicar y en esos clubes tiene una especie de academia en la que hay cursos de formación en materia de computación e idiomas. Eso todavía es excepcional. Procuraremos ampliarlo. Todo acá recae en la solvencia económica. El tema es que la Asociación no tiene recursos suficientes para atender como quisiera estas situaciones, pero estamos haciendo todo lo posible para no descuidar esa finalidad que para esta Asociación Uruguaya de Fútbol es prioritaria.

Cuando los jóvenes salen a competir a otros países, ¿se sienten interpelados en su formación y sus conocimientos de información general?

Es variado, la respuesta es casuística. Una respuesta de carácter general es un poco arriesgada. No hay respuestas que contemplen todas las situaciones. Hay chicos que salen al exterior y adquieren una mejor formación por el solo hecho de insertarse en otros medios. Adquieren una amplitud de conocimientos que no la tendrían acá. Hay quienes la aprovechan, hay quienes además de la práctica del fútbol complementan su formación con estudios de distinta naturaleza. Conozco casos de chicos que actualmente están en la Selección Nacional. Hay otros que no, porque desgraciadamente a veces la tranquilidad que les da un ingreso económico importante les hace soslayar aquellos aspectos formativos. Centran su vida quizá en una concepción consumista, en una adquisición de bienes materiales y no en la formación. Cuando vuelven no hay ninguna evaluación de cómo vuelven esos jóvenes. Algunos vuelven para seguir su carrera o construirla acá, otros vuelven transitoriamente, algunos vuelven muy frustrados también. Son situaciones que hay que analizarlas caso a caso.

¿Usted cree que es muy exigente ser deportista y que estudiar no es una opción que pueda realizarse al mismo tiempo que el deporte?

No, al contrario. Yo expongo mi caso personal. Yo soy un canarito que vine acá a estudiar. Me gustaba el fútbol enormemente, nunca dejé de soñar con ser jugador de fútbol y tenía que trabajar porque mi familia no tenía recursos. En determinado momento pude hacer las tres actividades: trabajar, jugar al fútbol y estudiar. Depende de la voluntad de cada uno. Depende también del entorno en que el chico se encuentra y de una serie de factores endógenos y exógenos. Pero si participa en el fútbol profesional, lo que le permite tener retribuciones para solventar sus necesidades básicas, yo no tengo ninguna duda de que puede estudiar. Los chicos practican a lo sumo tres o cuatro horas al día y las demás, en muchos casos, son horas de ocio, no de formación, de capacitación, de enriquecimiento. Ahí está lo que debemos hacer todos los que estamos rodeando a esos chicos, dirigentes, familia. Es un problema cultural. Estamos tratando de que ese hilo cultural se fortalezca a través de la presencia de la Asociación Uruguaya de Fútbol en este fenómeno, ir construyendo con todas las entidades vinculadas para que este propósito se pueda cumplir, vuelvo a repetir, para que el futbolista pueda ser un buen futbolista, pero fundamentalmente una mejor persona.

¿Cree que es posible construir colectivamente con el CODICEN y autoridades de la Enseñanza proyectos educativos para jóvenes deportistas que integren valores comunes?

Sin ninguna duda. Nosotros estamos en permanente contacto con las autoridades públicas, con el Ministerio de Deportes, con el Ministerio de Educación y Cultura, con el Ministerio del Interior, con entidades autónomas de la enseñanza para alcanzar esos propósitos. Tiene que ser un trabajo coordinado de las autoridades públicas, de los organismos públicos y de las asociaciones como estas que aglutinan un sector tan importante de la población, porque el fútbol vincula a muchísima gente y particularmente vincula a la gente de los estratos más populares, más necesitados y más marginados. Fundamentalmente vincula a los necesitados de cultura, a los marginados de cultura y de otras cosas.

Entrevista realizada por la Prof. Mariana Albistur