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Experiencias

Querer la asignatura a través de procesos prácticos de total involucramiento

Prof. Jorge Iannandrea

La asignatura Educación Visual y Plástica, Dibujo, nos brinda la posibilidad de explayarnos en medio de la investigación y propuesta curricular en emprendimientos que aparentemente van más allá de lo específico de una planificación anual corriente.

Cuando nos paramos frente al alumnado, esta asignatura debe, como todas las demás, encontrar el mecanismo de llegar a lo más profundo de cada ser en la búsqueda de conocimientos específicos, los que sumados tejerán ese entramado de conocimientos que permitirá a estos jóvenes de hoy estar a la altura de interpretar y transformar el mundo que los rodea partiendo de su propio ser.

La asignatura Educación Visual y Plástica permite explayarnos en emprendimientos más allá de la planificación anual corriente. Se pueden llevar a la práctica distintos proyectos, planificando los objetivos y pasos a seguir para crear un escenario que será reflejado en la sociedad. Ya no es solo la realización de esculturas y murales, sino que se plantean interrogantes: ¿cómo atrapar la realidad?, ¿cómo recrear un mundo que queremos transformar? A través de esta asignatura se equipara la formación científica con la integridad del alumno en el mundo cultural.

Y cuando digo que aparentemente nos estaríamos desprendiendo de nuestra actividad como orientadores de la investigación visual y plástica, queda la impronta o reafirmación contundente de que esta asignatura va indisolublemente asociada con la actividad de campo experimental. De otra forma no se puede entender la asignatura ya entrado el siglo XXI, un momento histórico en el que nuestros jóvenes más que nunca deben tomar en sus manos la transformación de su entorno. En un momento de incertidumbres, como quizás no se han visto antes, con un avance tecnológico inmensurable, pero al mismo tiempo aceleraciones de vida casi incomprensibles para los educadores, con necesidades de integración acelerada a un mundo que gira a mil revoluciones por segundo, y que los jóvenes perciben en carne propia.

Por lo tanto, al plantearse llevar a la práctica estos emprendimientos escultóricos, desde la planificación de objetivos y pasos a seguir, en una búsqueda colectiva integradora de orientador y participantes, se crea un magnífico escenario que después se va a reflejar en el mundo del trabajo en la sociedad que está en ciernes.

Por lo que antecede en premisas, pero además por las directivas que mi inspector de Dibujo, profesor Michel Prince, ha señalado, este es un camino muy interesante a recorrer, ya no solo en realización de esculturas o murales (el otro tópico que he orientado con el correr de los años), sino como interrogante ante la clase, un ¿cómo atrapar la realidad?, o ¿cómo recrear un mundo que queremos transformar a nuestro gusto?, o ¿qué mensajes e inquietudes tenemos ante el mundo en el que vivimos?, ¿qué es lo místico?, ¿qué es lo científico? La perspectiva, representar en un plano las tres dimensiones, librar el mensaje sobre los riesgos a los cuales se enfrenta el mundo hoy, el medio ambiente, la reinterpretación de la historia, esos valores intrínsecos eternos de la convivencia social, o la guerra y la paz, etc. Ese ha sido en gran medida el parámetro para enfrentar la construcción de una escultura, o de varias con diferentes niveles de estudiantes.

De lo más destacado señalo en 2002: la concreción de estatuillas en estilo expresionista, que representan una familia en altura de 15 cm por 20 cm de lado, macizas, en portland y arena, decoradas con ocres y dorados, en número de 150, para obsequiar como despedida al tercer año que egresaba del Liceo Nº 3 de Mercedes, realizadas por cuatro segundos años. Cada estudiante llevaba una a su casa para compartir con su familia. El texto que acompañaba hacía alusión a esa despedida como familia también, pero liceal en este caso.

Una segunda experiencia tuvo que ver con una coordinación con la asignatura Biología en el Liceo Nº 2 «Zanzi» de Mercedes en 2004. Construir en un proceso de investigación con clases orientadoras y afiches los reinos del mundo animal y vegetal. Llevar esta idea a la concreción de estatuillas en entramados de alambres y relleno con arcilla, yeso, arena y portland. Luego decoradas y emplazadas en el fondo del Liceo. Con medidas que variaban desde alturas de 15 cm por lados de 20 o 25 cm, hasta alturas de 30 o 40 cm.

Otras experiencias de mayor porte se dieron en los años 2007, 2008 y en proceso hoy en 2009 en el Liceo Palmar del departamento de Soriano.

«La libertad y la paz están en nuestras manos»: dos estructuras de tres metros de alto con diámetro de 0,80 aproximadamente. Dos brazos y manos en portland, arena, piedra, que en su extremo superior integraba una paloma que emprendía vuelo, esta en entramados de alambre, simulando lo frágil y volátil de la escena de la paloma de la paz, frente a unos brazos de solidez total.

En 2008, realizamos «El equilibrista», a escala natural, un individuo que se balancea sobre una viga-soporte y lleva una varilla en sus manos. En esta escultura se procede a ir rellenando por partes, de tal manera que al ir consolidando las partes inferiores se continúa hasta llegar a la cabeza. Se crea en un primer lugar la estructura en metales y entramados de alambre, se cierra por secciones con cartón para rellenar con los materiales. Cabe destacar que se comienza esta experiencia con la unidad en tercer año de «El hombre y la naturaleza», para abordar proporciones, las medidas estudiadas en su aplicación a partir de la naturaleza —el mundo animal y vegetal—, a un orden en toda la construcción humana, esto aplicado en esa búsqueda afanosa por encontrar un sentido simétrico y de equilibrio total en todo lo que nos rodea. El orden y el caos investigado en abstracción, pero inmediatamente llevado a la práctica a través de resoluciones escultóricas abordadas por el conjunto de la clase. En el caso de la escultura anterior se llevaron las proporciones por tres; en esta se mantuvo la media del ser humano. Se buscó además dar un contenido ecologista a la figura, el individuo caminando en un mundo muy inestable desde este punto de vista. En su cabeza se pintó el planisferio.

Ya en este año 2009, continúo con el planteo de resolver la construcción de estructuras, arribando al manejo de medidas proporcionales pero aplicadas a la figura mística de «Pegaso». Como este liceo se encuentra en un medio rural muchos alumnos conviven con el caballo, y proceden entonces a tomar medidas para continuar, a similitud de las anteriores experiencias, con un camino de investigación parecido pero no igual, que presenta obviamente otras dificultades, como lo es la construcción de ese caballo a escala natural. Se puede decir que eso ya se logró, pero aún hay que trabajar las alas.

En ciclo básico de la ciudad de Mercedes este mismo año se planteó también en tercer año otra escultura con la denominación de «La amistad». El proceso seguido partió de otras inquietudes, pero la resolución involucró a menos estudiantes, los que voluntariamente estuvieran dispuestos a encarar tamaña empresa. Trata de varias figuras con brazos extendidos que parten de lo figurativo, pero que se disparan hacia lo abstracto finalmente. De mi parte induzco a sugerir la idea, lo totalmente y perfectamente presentado, entiendo que es tarea no experimental como son estos trabajos con estudiantes, sino que se corresponde con una habilidad profesional, que incluso puede no ser compartida. En lo personal oriento a las figuras sugeridas, sin embargo, mucho se ha tenido en cuenta lo figurativo en general.

Equiparar la formación científica, que en estos procesos de búsqueda de números ya está planteado, con la integralidad de la formación del alumno en el mundo cultural es un gran salto…

Soy consciente como profesor de Dibujo de que el programa no me exige llevar a este nivel la experimentación, sin embargo, ante las primeras sugerencias el educando irrumpe alborozadamente para llevar a la práctica estos lindos procesos, que de todas maneras quedarán presentes por mucho tiempo físicamente en los centros de estudios. Una escultura no desaparece así nomás de la faz de la tierra, un mural puede ser tapado, situación que en la mayoría de los que he orientado con los primeros años de bachillerato —cuartos— por ahora no ha sucedido. Debo agregar, por último, que esta asignatura ha cobrado, desde mi modesto punto de vista, un realce como no tuvo históricamente. Equiparar la formación científica, que en estos procesos de búsqueda de números ya está planteada, con la integralidad de la formación del alumno en el mundo cultural es un gran salto que permite abrir los ojos ante un mundo que necesariamente no nos debe conformar con lo específicamente científico. Ese desarrollo de los cinco sentidos para sensibilizarnos ante el mundo que nos rodea debe colocar a ese estudiante con armas para transformarlo desde la plástica, también y a un mismo nivel que cualquier otra de las ramas en las cuales se va involucrando en su co-nocimiento. Esa es la integralidad del conocimiento más necesaria que nunca, para abordar un mundo cada vez más complejo.