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Experiencias

Adaptaciones Curriculares

Mtra. Yvet Rodríguez

En el año 2000 los países miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a alcanzar en el 2015 ocho «Objetivos de Desarrollo» basados en los Derechos Humanos y en la capacidad que deberían poseer todas las personas de poder optar por un proyecto de vida que busque su bienestar tanto en lo individual como en lo colectivo. Ellos son:

  • 1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre.
  • 2. Lograr la enseñanza primaria universal.
  • 3. Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer.
  • 4. Reducir la mortalidad infantil.
  • 5. Mejorar la salud materna.
  • 6. Combatir el VIH SIDA, el paludismo y otras enfermedades.
  • 7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.
  • 8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

Para la escuela es un gran desafío contemplar en sus proyectos estos objetivos que ponen sobre el tapete los temas de la inclusión social, la atención a la diversidad, los intereses personales y las nteligencias múltiples.

Es un desafío para la escuela la elaboración de prácticas educativas que contemplen la inclusión social la diversidad, los intereses personales y las inteligencias múltiples. Es aconsejable que los profesionales de la educación tengan en cuenta los aportes de la psicología y es preciso realizar las adaptaciones curriculares correspondientes para posibilitar el progreso de alumnos con necesidades especiales, pero integrados a la escuela de educación común. La educación de calidad debe favorecer el camino hacia la equidad y las nuevas tecnologías que se incorporan a la escuela deben ponerse al servicio ella.

Para considerar estos temas deberíamos recurrir como punto de partida a la misma pregunta que una vez se formuló Reina Reyes: ¿para qué futuro educamos? Esta sería seguramente el disparador que nos movilizara a repensar nuestras prácticas, a adecuarnos a la incorporación de nuevas tecnologías para ponerlas al servicio de todas las personas, a hacer del lugar donde nos toca vivir un espacio compartido en el que se viva en democracia y con igualdad de oportunidades; una educación de calidad que nos lleve de la mano a plantearnos cómo lograr hacer un camino hacia la equidad.

El maestro Julio Castro decía: «Momento es de realizar desde abajo, buscando caminos y hallando, en la práctica, las soluciones». Nuestra tarea diaria y la población escolar con la que nos toca trabajar nos muestran día a día que por múltiples razones y factores la diversidad es protagonista en las aulas y en la medida que se avanza en el tiempo, en la convivencia y en el aprendizaje ella se acentúa. Por eso tenemos que estar muy atentos, en este tiempo de cambios, pues no ver el horizonte significaría caer en prácticas descontextualizadas, indiferentes a nuestro tiempo y parcializadas que dejarían por el camino a aquellos más vulnerables

Aportes de las corrientes psicológicas

A lo largo de la escolaridad los niños manifiestan cambios dependientes de la influencia del medio, de las personas adultas, de los pares que los rodean y de su propia herencia y disposición. Por tal razón, los maestros como profesionales de la educación tenemos que tomar en cuenta desde una perspectiva constructivista los aportes de la psicología para enmarcarlos dentro del aprendizaje.

Sabemos que la diversidad es una característica del ser humano porque todas las personas, por suerte, son diferentes en sus particularidades físicas y psíquicas; cada uno recibe a través de la herencia unas características físicas y unas potencialidades determinadas, desarrolladas en un ambiente también determinado. Esto es lo que nos hace ser únicos como especie y diversos a la vez.

Las generaciones contemporáneas de maestros nos hemos formado con una fuerte impronta de la psicología evolutiva piagetiana; la base de sus supuestos es subordinar el aprendizaje al desarrollo, es decir, a entender que primero se desarrollan una serie de capacidades cognitivas y después se puede iniciar la enseñanza de conceptos que implican estas capacidades. Sin embargo, actualmente debemos servirnos de otros aportes para atender el desafío de la atención a la diversidad, pues debemos adoptar una mirada menos rígida y nutrirnos de otras corrientescomo Vigotsky, quien sostiene que para que pueda haber desarrollo tienen que producirse una serie de aprendizajes previos, y también entiende que es el aprendizaje en interacción con las otras personas el que nos ofrece posibilidades de avanzar en nuestro desarrollo psicológico, o sea, en un aprendizaje compartido y socializado.

Así pues, si nos plantáramos frente a la mirada piagetiana emitiríamos juicios cerrados sobre lo que es capaz de hacer un niño en un momento determinado de su escolaridad y si nos ubicáramos frente a la mirada vigotskiana surgirían en vez de juicios preguntas como qué es capaz de hacer un niño con la ayuda y colaboración de los demás, qué necesita para aprender y progresar.

Esta última corriente pone sobre el relieve varias premisas: todos tenemos un reto para vencer, no trabajamos solos en nuestras aulas, todos aprendemos de todos y en esa diversidad está la riqueza del aprendizaje. Esta diversidad abarca varias dimensiones: las expectativas, la motivación, los estilos de aprendizaje, los intereses, la personalidad, las capacidades, las dificultades de aprendizaje, los factores socioeconómicos y culturales.

El maestro debe ocuparse precozmente de conocer el grupo de alumnos para poder detectar las desigualdades e integrarlas en su planificación de forma enriquecedora y contenedora. A partir de dicho conocimiento podrá armar su planificación negociando algunos temas a trabajar, despertando el interés y haciendo del aprendizaje un material de interés general, proponiendo estrategias, actividades y escuchando las propuestas del alumno. Gestará así un grupo en el que se viva un clima colaborativo, el aprendizaje será entre todos y para todos, y se aprenderá de forma interactiva, con un paradigma ecológico funcional de aprendizaje de base.

Cuando a través de una observación sistemática se detectan sucesivos fracasos en el aprendizaje o una patología es necesario realizar una adaptación curricular, pues cuando llegan los niños a la escuela con necesidades educativas especiales sabemos que tienen un punto de partida distinto y diferentes metas de llegada. Con ellos hay que emplear métodos, recursos y estrategias diversas, pues presentan alguna discapacidad, entendida como «una deficiencia, una limitación en la actividad o una restricción en la participación». Por lo general, presentan múltiples combinaciones como: retraso mental, impedimento físico, trastornos conductuales, trastornos en el área perceptiva motriz, discapacidad sensorial (auditiva y visual).

Ahora bien, ¿qué entendemos por adaptaciones curriculares?

Las adaptaciones curriculares son modificaciones que esnecesario realizar en el currículum de base para que todos los alumnos puedan aprender. Es también una estrategia y un recurso educativo empleado por los docentes y equipos de apoyo para posibilitar el acceso y progreso en el currículum de un alumno con necesidades educativas especiales, que proviene de unaescuela donde recibe atención especial y está también integrado a una escuela de educación común.

Por eso integración e inclusión son dos conceptos ligados pero diferentes a la vez. Según Birch (1974), «la integración es un proceso que implica unificar las educaciones ordinarias y especiales con el objeto de ofrecer un conjunto de servicios para que todos los alumnos en base a sus necesidades puedan aprender. Es una filosofía o principio de ofrecimiento de servicios educativos que se pone en práctica mediante la provisión de una variedad de alternativas instructivas de clase. Dicha integración puede ser física, funcional, social y comunitaria». Por su parte, la inclusión apunta más a la búsqueda de estrategias para encontrar una solución en el aula a la atención de niños con retos múltiples. Dicha estrategia incluye un proceso que comienza con la búsqueda de la institución adecuada, de acuerdo con las características del alumno, su familia, su contexto de vida, la zona donde habita, e incluye la presencia y colaboración de especialistas que responda a sus necesidades. Con la aplicación de dicha adaptación se tratará de ofrecer al alumno un amplio espectro de opciones que posibiliten el aprendizaje bajo las aptitudes con las que el niño cuenta, aunque se mueva en niveles diferentes

Las fases principales de la elaboración de la adaptación curricular

1. Evaluación diagnóstica, que incluya las características personales del niño en los diferentes aspectos: social; conductual; afectivo; sensorial; emocional; cognitivo; motor; expresivo; comunicacional; modalidad, estilo y tiempo de aprendizaje; fortalezas y debilidades; adquisiciones curriculares obtenidas.

La principal fuente de dicha información será la propia familia, para lograr así desde el inicio un abordaje comunicativo veraz, en el que se podrán recoger sus expectativas. Los aspectos del diagnóstico podrán ser sobre el alumno y sobre el contexto.En el alumno se detectan los aspectos relevantes para la posterior toma de decisiones pedagógicas didácticas.

Entre estas:

  • Diseño curricular realizado por el docente (plan educativo integral).
  • Capacidades: limitaciones, discapacidades y necesidades de apoyo extra.
  • Historia educativa escolar: evolución desde el ingreso al sistema educativo.
  • Competencia curricular: nivel de competencia del alumno con respecto a los aprendizajes propuestos en adaptación curricular y el proyecto áulico en cada área.
  • Estilo de aprendizaje. Modo peculiar de cada alumno, de acuerdo a sus necesidades especiales, desde su capacidad visual, auditiva, táctil, kinestésica o la combinación de ellas para aprender. Incluye: motivación, condiciones físico ambientales necesarias, características de atención, actitud frente a las dificultades, estrategias de aprendizajes, forma de resolver situaciones problemáticas, actividades y contenidos que resuelve con mayor facilidad, vínculos y relaciones en el aula, recursos facilitadores del aprendizaje, propuestas y alternativas de intervención docente, uso de nuevas estrategias, reorganización de contenidos y recursos facilitadores de la comprensión.

En el contexto se indagará sobre:

  • Contexto familiar:
    • características socioeconómicas, culturales y sociológicas, expectativa de los padres.
    • historia familiar, los vínculos que genera en su entorno.
  • Contexto social:
    • características de la comunidad y del medio donde interactúa el niño.
    • nivel de apoyo que se le pueda brindar, recursos educativos.
  • Contexto educativo:
    • característica de la intervención educativa de todos los integrantes y/o equipos que trabajen con el niño.
    • análisis de la adaptabilidad de la propuesta curricular.
    • evaluación de las estrategias que favorecieron el aprendizaje.

2. Diseño curricular realizado por el docente de aula con el equipo multidisciplinario. Deberá incluir: objetivos de largo, mediano y corto plazo, evaluables en forma continua, refomulados según los éxitos o fracasos obtenidos; secuencia de contenidos relacionados con el plan de clase; tipo de actividades y metodología.

Este tipo de diseño curricular no propone un currículo terapéutico, sino un currículum educativo coherente con las intervenciones terapéuticas que tenga el niño. Además, partirá de las habilidades y destrezas alcanzadas, se relacionará más con el desenvolvimiento logrado que con la edad cronológica.

3. Elaboración de un documento en el que se registre lo antedicho, consensuado y supervisado por las autoridades del centro y las inspecciones correspondientes. Constará en dicho documento la participación de la familia y la constancia de sus opiniones. Forma parte de su registro acumulativo, será el testigo fiel de sus progresos, se incluirán informes del maestro, de las características socioambientales, pruebas diagnósticas, entrevista con la familia, estrategias de trabajo individual y en grupo, adaptación curricular e informes interdisciplinarios de otros profesionales.

4. Registro periódico de seguimiento.

5. Reformulación del plan elaborado.

Componentes básicos del currículum adaptado

  • Ser individual, en el entendido de que dos niños pueden tener la misma patología pero provenir de contextos sociales, económicos y culturales diferentes y por consiguiente ameritar abordajes distintos.
  • Incluir información completa del proceso de diagnóstico psicopedagógico.
  • Definir las necesidades educativas especiales.
  • Conocer las emociones del niño, a través de un registro llamado mapeo, que el maestro tomará en cuenta para elaborar el proyecto educativo integral, con la colaboración de todos los profesionales.
  • Tener una propuesta curricular que contenga el qué, cómo y cuándo articular el aprendizaje y cómo será la evaluación, y refleje todas las modificaciones que tendrán lugar en el aula y en el acto educativo. Los contenidos y objetivos no deben interpretarse como algo lineal, sino que son móviles y en espiral, se puede pasar de uno a otro sin haberlos completado y luego retomar uno ya visto.
  • Proveer los recursos, materiales, modalidad de ayuda personal y modalidad del apoyo extra.
  • Incluir la colaboración familiar.
  • Modificar la arquitectura, si fuera necesario, para facilitar el espacio según la dificultad o discapacidad del niño (acondicionamiento físico-ambiental).
  • Incluir materiales, mobiliario, equipamiento y ayuda técnica, por ejemplo, equipamiento para la audición, tablero en lugar de mesita, sillas adaptadas, pizarrones a determinada altura, teclado, etc.
  • Confeccionar textos adecuados (por ejemplo, con letra de mayor tamaño, imprenta, con imanes, etc.).
  • Prestar atención a que exista un código de comunicación o buscar uno alternativo o complementario al lenguaje oral o escrito (por ejemplo, lenguaje de señas, braille, por imágenes, el uso de la computadora o cualquier código válido para comunicarse o expresarse), con el fin de lograr una mayor autonomía del alumno. Este trabajo requiere de un vínculo potencial muy unido: la familia, el maestro y el equipo transdisciplinario (médico, psicólogo, psicomotricista, fonoaudiólogo y asistente social).

Este trabajo requiere un vínculo potencial muy unido: la familia, el maestro y el equipo transdisciplinario médico, psicólogo, psicomotricista, fonoaudiólogo y asistente social.

Criterios para lograr potenciar los logros educativos establecidos

  • Las decisiones y propuestas deben ser funcionales y realistas, para que sean un verdadero instrumento que oriente la acción educativa y no caigan en el mero trámite formal y burocrático escolar.
  • Observar no solo lo que los niños saben hacer o no saben hacer en un momento determinado, sino sobre todo por qué no lo saben hacer y especialmente con qué ayuda podrán lograrlo.
  • No rebajar las expectativas de aprendizaje, sino adaptarlas a cada caso.
  • Acordar entre todos los participantes el cierre de la intervención.
  • Contar siempre con la aprobación y colaboración familiar.
  • Las estrategias e intervenciones extraordinarias deben tener un carácter transitorio hasta que el niño logre los objetivos.
  • Las estrategias nuevas deben tener el mismo valor académico que las ordinarias.
  • Trabajar con la meta de que educamos personas que necesitan un desarrollo global, cognitivo, afectivo, social, etc. y cada uno lo construye a través de su propia historia; para ello el maestro deberá tener cabal conocimiento del niño, pues de allí partirá la elaboración del plan estratégico individual.
  • Utilizar estrategias de aprendizaje colaborativo que favorezcan las relaciones sociales, el desarrollo personal y el aumento de la autoestima.
  • Ofrecer variedad de actividades, vivencias y experiencias que permitan trabajar los contenidos con diferente grado de complejidad o abordar contenidos diferentes.
  • Utilizar mucho material de soporte para las actividades, tanto concreto como didáctico.
  • Monitorear constantemente para detectar el momento en que el niño puede trabajar con menos ayuda y supervisión.
  • Enseñar en lugares funcionales usando referencias naturales de comunicación.
  • Utilizar diferentes formas y estrategias de evaluación que se adapten a las necesidades educativas de cada niño, que abarquen las distintas posibilidades y capacidades.
  • Ordenar la distribución mobiliaria del aula y adecuarla para crear un ambiente grato, seguro y confortable para todos.
  • Organizar los tiempos de trabajo para permitir articular la actividad de refuerzo o profundización.
  • Enseñar y fomentar el respeto y la valoración de todos los alumnos. Realizar actividades que trabajen la comunicación y la cohesión.

Como vemos, las adaptaciones curriculares requieren un tiempo de trabajo con la familia, un estudio personalizado, un espacio para la reflexión, muchas manos y voces para colaborar, pues, como lo mencioné, no existen recetas ni modelos para confeccionar currículos individuales, pero entre todos estos «ingredientes» no debe faltar el deseo de desafiarse como profesional ante nuevas realidades.

Referencias bibliográficas

  • NARVARTE, Mariana, Diversidad en el aula. Necesidades educativas especiales, Landeira, Buenos Aires.
  • NASSI, Cristina (2008), El proyecto escolar en los tiempos que corren, Espartaco, Montevideo.
  • BASSEDA, Eulalia; HUGGET, Teresa y SOLE, Isabel (1998), Aprender y enseñar en educación infantil, Graó, Barcelona.