educarnos

Editorial

Estimados docentes, colegas de la educación pública:

Con el mismo entusiasmo del primer día y la alegría del trabajo compartido a lo largo de estos intensos meses de labor llegamos a todos ustedes con el sexto número de Educarnos, revista cuya génesis estuvo marcada por el afán de contribuir en la reflexión y en el debate pedagógico nacional. Iniciamos este emprendimiento convencidos de que el intercambio riguroso y fraterno de ideas y proyectos, así como el análisis serio de las diversas y ricas experiencias pedagógicas que se desarrollan en silencio y cotidianamente en el espacio público de lo escolar, es una vía privilegiada para caminar hacia la necesaria mejora y transformación de la educación. Asimismo, estábamos y estamos profundamente comprometidos con la idea de que la comunicación y confrontación de las distintas voces de los actores educativos que la revista en cada número recoge abonan el camino de la profesionalización de la labor docente.

En los tres espacios en los que se articula la revista —experiencias, aportes para la reflexión e investigación— se han presentado posiciones y visiones diversas no necesariamente antagónicas pero tampoco armónicas y homogéneas. Es precisamente en esa variedad de voces y de representaciones simbólicas en torno a lo educativo que se construye el horizonte democrático del espacio escolar público y de la profesión docente autónoma, responsable y comprometida con el cambio. En este compromiso y en esta aventura no hemos estado solos, ya que continuamente maestros, maestros técnicos y profesores han brindado generosamente su palabra a través de reflexiones, análisis e interpretaciones de su praxis pedagógica. A todos ellos nuestro agradecimiento por hacer posible este educar(nos).

En este número, último del presente año, el eje de análisis e intercambio es la profesión docente. Tema complejo, polémico y que anuda ricas tradiciones con insoslayables desafíos actuales. Hoy en día los diversos sectores y actores sostenemos que la docencia es una profesión. No obstante, la pregunta se ubica en: ¿cómo desarrollar dicha profesión? En otros términos, si el quid conceptual en torno a lo profesional se ubica en el desarrollo autónomo y en la capacidad para la resolución de las particularidades que surgen en el trabajo docente la pregunta sería: ¿cómo habilitar espacios de decisión genuinos y cómo articular instancias para que los colectivos docentes de los centros educativos tomen la palabra, se expresen y protagonicen cambios?

En este marco, en el que la profesión docente se articula en torno a la búsqueda de formas de autonomía responsable y de intercambio en los colectivos docentes con apertura y diálogo con la comunidad, los desafíos que se presentan se inscriben, al menos, en tres dimensiones: formación inicial y continua, condiciones laborales y carrera docente.

Es claro que apostar a un trabajo autónomo, responsable y comprometido con los cambios exige pensar y habilitar diversos espacios de formación inicial, modalidades e instancias de perfeccionamiento continuo y permanente. Hoy día, se torna impensable la formación única y para “toda la vida”. Los desafíos de la sociedad y las demandas singulares de cada uno de nuestros niños y jóvenes nos interpelan y nos exigen más y mejor preparación personal y colectiva. Indudablemente que el camino de una mayor profesionalización y experticia en la labor docente exige un compromiso ético con el otro y con el saber, así como un reconocimiento simbólico y material del trabajo docente. Por ello, el desarrollo de una real carrera docente y la garantía de condiciones dignas de trabajo y remuneración son condiciones necesarias e ineludibles para que se garantice el desarrollo profesional.