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Experiencias

La práctica instrumental en los aprendizajes musicales

Andrea Tejera Iriarte

Este artículo fue seleccionado y presentado en una ponencia de FLADEM (Foro Latinoamericano de Educación Musical) en el XIV Seminario Latinoamericano de Educación Musical “América Latina en busca de una Educación Integral: Música y Pedagogía”, realizado en Mérida, Yucatán, México, del 1° al 5 de mayo de 2008.

Fue presentado y publicado también en el Congreso argentino de Educadores Musicales “Música y niveles educativos: debate, reflexiones y alternativas”, realizado en Salta, Argentina, del 14 al 16 de agosto de 2008.

Introducción

img_exp_02El siguiente trabajo es el resultado de la recopilación de mis experiencias como docente de Educación Sonora y Musical en el liceo de la localidad de Empalme Olmos, en el departamento de Canelones, con alumnos de primer y segundo año de ciclo básico de educación secundaria. Estos alumnos manifestaron desde el comienzo de los cursos un gran interés por las actividades artísticas, fundamentalmente por la práctica instrumental. La gran mayoría de ellos no había tenido, durante los seis años del período escolar, contacto con la Educación Musical, ni tampoco posibilidades de realizar cursos privados.

Mi gran desafío como docente fue entonces introducir a los adolescentes en el aprendizaje musical desde la práctica instrumental, para lograr aprendizajes significativos y, sobre todo, que disfrutaran de las actividades.

La práctica instrumental desde los contenidos de la asignatura Educación Sonora y Musical

“Mi propósito principal no es la enseñanza de la música; lo que anhelo es formar buenos ciudadanos. Si un niño oye música desde que nace y aprende él mismo a tocarla, adquirirá sensibilidad, disciplina y entereza. Y así se forma un hermoso corazón”.
Shinichi Suzuki (1898-1998)

La filosofía de Shinichi Suzuki, que se basa en la creencia de que el talento musical no es innato sino una habilidad que puede ser desarrollada, fue uno de los pilares que me motivó a iniciar a los adolescentes de primer y segundo año del ciclo básico de educación secundaria en los aprendizajes musicales.

Lo primero y fundamental era planificar el abordaje de los contenidos programáticos obligatorios de los cursos desde la práctica instrumental. Durante el primer año estos contenidos se basan en el trabajo con las cualidades del sonido, para luego abordar los elementos del lenguaje musical, mientras que los del programa de segundo año tienen como eje conductor el estudio de los instrumentos musicales. Fue así que decidí trabajar la práctica instrumental desde estos contenidos obligatorios de la asignatura estructurándolos de la siguiente manera: para primer año a través de lo que denominé “Exploración lúdica y creativa de los elementos del lenguaje musical”; y en segundo desde un proyecto denominado “Práctica instrumental de conjunto”. La sensibilización y aprendizaje de las cualidades del sonido y de los elementos del lenguaje musical se realizan desde la ejecución de instrumentos. Luego se continúa el proceso de aprendizaje en segundo año con el estudio de los instrumentos musicales, y se hace mayor hincapié en la práctica instrumental de conjunto.

Metodologías empleadas

Dos de los métodos empleados fueron los que me dieron resultados muy significativos:

img_exp031) El método del violinista y maestro japonés Shinichi Suzuki, quien se basó en lo que se llamó “Método de la lengua materna” o de la “Educación del talento”. Al aprender su propio idioma, el niño se ve rodeado de adultos que le hablan constantemente, lo que vale a una exposición al conocimiento. Después trata de copiar los sonidos que emiten sus mayores y de pronunciar sus palabras: esto es imitación. De una palabra pasa a otra: ello representa una ampliación de su vocabulario. Con la constante repetición de la primera palabra, las siguientes le son más fáciles de aprender: de aquí resultan el adelanto y el perfeccionamiento. Estas seis etapas del aprendizaje del idioma materno representan lo medular del Método Suzucki, que él, como profesor de violín, aplicó a la enseñanza de este instrumento, con resultados verdaderamente asombrosos. Los partidarios de él amplían la aplicación de este método y afirman que es adaptable a cualquier tipo de conocimiento o estudio, siempre que se cumplan las seis etapas (Paul, 1974). Cabe destacar que la utilización de este método en los grupos de segundo año, con los cuales me ha tocado trabajar, me dio resultados muy exitosos cuando lo apliqué en la enseñanza de la ejecución de la flauta dulce.

2) El método Orff, del músico y pedagogo alemán (1895-1982), que parte del empleo de canciones y rondas infantiles (adaptadas a la edad de los alumnos con los que se trabajó), de la escala pentafónica, del ritmo trabajado en la palabra y luego el ritmo en la ejecución instrumental (Carranza, Conde y Guevara). Este método utiliza la gama de instrumentos con la cual cuenta el centro educativo, detalle no menor al trabajar en una institución pública, ya que sabido es que en nuestro país contar con material didáctico es muchas veces un privilegio, y más aún en un liceo pequeño y alejado pero único lugar de contacto que los alumnos tienen con esos materiales. Cabe resaltar también que este método resultó muy significativo en el trabajo con los alumnos de primer año.

Algunas de las actividades realizadas

En primer año

De los elementos del lenguaje musical trabajados en primer año se le dio prioridad al ritmo, utilizando como punto de partida el libro de la educadora brasileña Viviane Beineke denominado Lenga la lenga: juego de manos y vasos. Este fue quizás el trabajo que dejó en los alumnos de primer año los aprendizajes más significativos, dado que se realizaron también actividades interdisciplinarias con otras asignaturas del currículum: Educación Física (con la profesora Patricia Bruno) y Educación Visual y Plástica (con la profesora Natalia Ayala).

Las actividades realizadas dieron lugar a una presentación de los alumnos denominada: “El ritmo: música, color y movimiento”, que ellos describieron de la siguiente manera:

“A través de juegos con vasos, canto, práctica con instrumentos musicales, movimientos corporales y ensambles de colores hemos explorado el gran mundo del ritmo.

Este trabajo es parte de esa exploración que realizamos en el primer curso de Educación Sonora y Musical, Educación Visual y Plástica y Educación Física.

En Educación Sonora y Musical el ritmo lo trabajamos con canciones, rimas, adivinanzas y trabalenguas brasileños acompañados con la voz, el cuerpo y vasos de plástico.

Estas actividades las vivenciamos en Educación Física a través del desarrollo del ritmo propio, el ritmo dado y la coordinación con los compañeros.

El trabajo se completa con el ritmo, el movimiento y los colores trabajados en Educación Visual y Plástica. Estos tres conceptos se reúnen en esta actividad coordinada, en la que aparecerán el movimiento de los colores primarios para la formación de los secundarios a través de la combinación de los movimientos corporales con el trabajo rítmico musical.

El juego rítmico musical consiste en realizar una rueda en la que cada integrante tiene un vaso para jugar. El grupo debe combinar la manera de ejecutar la música, alternando la parte hablada con el acompañamiento de vasos y la parte de flauta dulce, xilofón y otros instrumentos de percusión tocado por integrantes que se encuentran fuera de la ronda. En el final el andamiento es más acelerado” .

En segundo año

Continuando el proceso comenzado en primer año, y ya abocados a la práctica de conjunto, se trató de profundizar en el manejo de los elementos del lenguaje musical y en el aprendizaje de algunos instrumentos, haciendo hincapié en la flauta dulce. La elección de este instrumento se debió al marcado interés por su ejecución que tuvieron los alumnos desde el primer contacto. A pesar de las dificultades económicas, muchos de ellos lograron comprar este instrumento, lo cual fue algo muy positivo para la institución, ya que aumentó el material didáctico existente.

Como expliqué anteriormente, los contenidos del programa de segundo año tienen como eje el estudio de los instrumentos musicales y dentro de ello un punto fundamental es lo que tiene que ver con su clasificación; por ello se fue abordando durante el curso el estudio de las diferentes categorías de instrumentos según Hornbostel y Sachs. Dentro de los contenidos procedimentales se trabajaron elementos relacionados con la ejecución de algunos instrumentos, lo cual tuvo resultados muy positivos en lo que al instrumental Orff se refiere, con énfasis en la flauta dulce.

Dados los logros obtenidos se realizó durante el curso el proyecto denominado: “Práctica instrumental de conjunto”. Este proyecto formó parte de la unidad IV del programa, la que propone la realización de uno que involucrara la creación artística. Los resultados del trabajo logrado fueron muy significativos para los alumnos.

¿Por qué utilizar la flauta dulce en el aula de Educación Sonora y Musical?

  • Se trata de un instrumento melódico que permite la interpretación en grupo de piezas al unísono, a dos o más voces, cánones, etc.
  • Sirve para el inicio del aprendizaje musical, dado lo sencillo que resulta adquirir su manejo básico.
  • Resulta ideal para la interpretación en grupo (inclusive en grupos numerosos).
  • Es un buen recurso para la introducción de los alumnos en la práctica instrumental.
  • Su precio es bastante accesible.
  • Constituye un medio para que los alumnos disfruten “haciendo música”.
  • Es adaptable a la planificación de la mayoría de los contenidos de los programas vigentes.

Además del método Suzucki que explicité anteriormente, fue muy útil a la hora de planificar la práctica instrumental con flautas dulces consultar el libro de Judith Akoschky y Mario Videla Iniciación a la flauta dulce, en el que se plantean diversos ejercicios y juegos que posibilitan la ejecución colectiva e individual. El libro recurre continuamente al folklore argentino y universal, e incluye además algunos trozos de compositores de los siglos XVII y XVIII, con el fin de ir presentando las diferentes formas y manifestaciones musicales. Esta obra presenta “…un repertorio sencillo pero de auténtico valor artístico mediante el cual los alumnos tienen un acceso a la música a través de una verdadera y activa participación” (Akoschky y Videla, 1967).

Logros alcanzados con el proyecto “Práctica instrumental de conjunto”

Al igual que con los alumnos de primer año, los alumnos de segundo del liceo de Empalme Olmos lograron aprendizajes muy significativos e importantes oportunidades de presentarse ante público ejecutando el repertorio trabajado. Una de estas oportunidades fue en la muestra de actividades de aula realizada en el liceo de Barros Blancos en noviembre de 2007, convocada por la inspección regional de institutos y liceos.

En esa oportunidad los alumnos describieron la presentación de la siguiente manera:

“La práctica instrumental en el aula de segundo año

En Educación Sonora Musical y como parte de un proyecto de práctica de conjunto hemos realizado durante el año actividades de ensambles instrumentales con flautas dulces e instrumentos de percusión.

Este proyecto está enmarcado también en los contenidos del programa de segundo año de Educación Sonora y Musical referente a los instrumentos musicales y a las categorías y familias de instrumentos estudiadas.

Las melodías realizadas con las flautas dulces incluyen las digitaciones trabajadas en ellas para los sonidos do, si, la y sol. Esta secuencia de sonidos se debe al grado de dificultad creciente que en el manejo de flauta dulce ellas implican.

Acompañan a las flautas dulces, xilofones y otros instrumentos de percusión que realizan ostinatos y diversos acompañamientos rítmicos.

Los alumnos que participan son: Facundo Susperreguy, Betiana González, Yessica Canosa, Pablo González, Romina Fernández, Santiago Caraballo, Manuel Morales .

Interpretaremos cuatro melodías: ‘Sobre un pino verde’, de Esther S. de Schneider; Danza tradicional alemana; ‘Ya lloviendo está’ (canción popular de Colombia) y Melodía para flauta y acompañamiento de ostinatos”.

Además de esta oportunidad de presentación, el grupo instrumental de alumnos de segundo año fue invitado al acto de celebración de los setenta años de la incorporación de la asignatura Educación Musical en Educación Secundaria. Fuimos convocados a este acto por el Consejo de Educación Secundaria a través de la Inspección de Educación Musical. Se realizó en la sala “José Enrique Rodó” del Ateneo de Montevideo el miércoles 21 de noviembre de 2007.

Esta experiencia fue muy especial y única para los alumnos que participaron y para los familiares que los acompañaron. Fue la primera vez que pudieron estar en esta importante sala y compartir el escenario con alumnos de escuelas de música de educación primaria, con coros de educación secundaria y con el coro de la Escuela Universitaria de Música. El alto nivel de todo el concierto significó un profundo enriquecimiento cultural y personal para todos los que estuvimos presentes. Sin lugar a dudas, fue una experiencia que no será olvidada por los alumnos. Es importante aclarar que el medio económico y socio-cultural de los alumnos que participaron no les permite concurrir asiduamente a Montevideo y menos aún a eventos del nivel artístico mencionado.

Reflexiones finales

img_exp04Como conclusiones de las experiencias narradas en este trabajo resalto el cumplimiento de los objetivos planteados, ya que se logró acercar y sensibilizar a adolescentes con la Educación Musical y con manifestaciones culturales musicales, y el haber podido lograr aprendizajes musicales significativos a través de la práctica instrumental. Pero también el haber descubierto a alumnos muy especiales, que demostraron no solamente actitudes musicales sino también una gran sensibilidad y disfrute de la música. Alumnos que, como dije antes, no tienen los medios económicos y culturales para desarrollar estas potencialidades.

Durante mis años de trabajo como docente de Educación Musical en Educación Secundaria he comprobado la importancia de la asignatura y del área artística para la formación integral. Muchas veces se ha desvalorizado nuestro trabajo y catalogado a un nivel inferior que el resto de las asignaturas, quizás por la labor “diferente” de trabajar con las sensibilidades más íntimas de nuestros alumnos.

A través de mis vivencias en todo el trabajo explicitado he comprobado que la Educación Musical, la Educación Física y la Educación Visual y Plástica son un pilar fundamental en la educación de los adolescentes actuales. Las actividades que involucran la expresión y la creatividad, como lo es por ejemplo el “hacer música” a través de la práctica instrumental, son una muestra significativa de eso.

Vivimos a diario en nuestras aulas de educación secundaria las problemáticas de violencia, exclusión, dificultades de aprendizaje, así como también las eternas discusiones con colegas de otras asignaturas acerca de que determinados alumnos no son “capaces de aprender” en sus clases, pero en las nuestras son excelentes. Parte de los alumnos que participaron con gran entusiasmo de las muestras antes narradas eran considerados como alumnos “problema”, y no tenían resultados positivos en los aprendizajes. También algunos de ellos eran excluidos por sus problemas de conducta violenta o porque distorsionaban del clima de clase, incluso algunos de ellos eran repetidores de los cursos.

Otros de los problemas frecuentes observados en algunos de estos alumnos fueron los conflictos familiares y su incidencia en los comportamientos. Esto se ve frecuentemente en los liceos, donde encontramos grupos con un gran porcentaje de alumnos con conflictos familiares serios, como por ejemplo diversidad y cambios en las parejas parentales, etc.

Todo esto se ve agravado hoy día por la situación socioeconómica, que plantea una pobreza estructural que, en muchos casos, obliga a nuestros alumnos a convivir con otras familias bajo el mismo techo y, de alguna manera, a perder parte de la identidad del grupo familiar propio.

Se hace imprescindible cada vez más una nueva educación artística y musical que llegue a estos alumnos y sus familias, que debieran estar atendidas por diferentes profesionales que pudieran actuar conjuntamente con los educadores para lograr la formación de un adolescente creativo, sensible y capaz de demostrarlo (Abraira, 2005).

Quizás esto pueda ser un puntapié inicial en el cambio que debiera existir en nuestra educación formal.

img_exp03“Hicieron de todo, cantaron muchísimo, y cuando terminaron las clases me dijeron que había sido una maravilla estar en un lugar donde podían sentirse bien, y que la música les había servido para experimentar la belleza y la armonía de estar juntos, sin recordar todas las situaciones de agresión que estaban viviendo” (Hemsy de Gainza y Vivanco, 2007). Creo que el trabajo en las aulas de Educación Musical de educación secundaria, como humildemente lo concibo y por suerte muchos colegas también, significa un gran logro en los aprendizajes de los alumnos y no solo en lo que a música se refiere. Mi experiencia con la práctica instrumental como un camino a la inclusión de los alumnos considerados “problema” o que desarrollan las diferentes “Inteligencias múltiples”, al decir de Gardner, ofreció a esos alumnos la oportunidad de tener cierto rol de protagonismo en determinadas experiencias musicales como lo fue el ejecutar instrumentos.

A los docentes nos resulta de suma utilidad el considerar las diferentes “inteligencias”, “capacidades” o “fortalezas” más o menos desarrolladas en los alumnos, ya que nos permite comprenderlos más y delinear las actividades más apropiadas para obtener los máximos aprovechamientos. Claro que para eso debemos informarnos, recibir ayuda, disponer de tiempo extra, institucionalizar el trabajo y comprometer a toda la comunidad. Tarea para nada fácil pero no imposible.

Se ha comprobado que el detectar las inteligencias múltiples en los alumnos e incentivarlas produce importantes resultados, como la disminución de los problemas de conducta, el incremento de la autoestima, el incremento del aprendizaje, entre otros. Desaparecen las etiquetas de "incapaz", de "no le da", que tanto dañan y que conducen muchas veces al fracaso de nuestros alumnos.

Artistas destacados del mundo musical, como lo ha sido por ejemplo John Lennon, fueron pésimos estudiantes pues sus calificaciones eran mediocres y su conducta no era la más apropiada. Este genio de Liverpool era capaz desde muy pequeño de escribir poesías y tenía gran sensibilidad musical, pero sus maestras consideraban que sus actitudes no eran las adecuadas.

Los alumnos que en clase muchas veces aparecen como inquietos, cuestionadores y promotores de indisciplina demuestran ser creativos cuando se les ofrece la posibilidad de protagonismo y se los estimula con estrategias metodológicas adecuadas.

“Y la música es así. Una persona toca, es escuchada y a partir de eso es alguien… Esto lo produce el hacer arte, no el consumir arte sino el hacer arte. Entonces, aparece esta idea de que todos estos jóvenes que andan tocando algo puedan llegar a ser alguien” (Hemsy de Gainza y Vivanco, 2007). La música pone al adolescente frente a sí mismo y frente a su libertad, lo que lo llevará a ver el mundo desde un aspecto más ligado a lo personal y elevará su autoestima.

Al tener en cuenta las diversas posibilidades de los alumnos, como por ejemplo sus capacidades para el manejo de determinados instrumentos, estamos promoviendo, una adaptación a esas características propias, una atención a la diversidad y lo fundamental: una educación integral en la formación del individuo.

Vivimos con la música, aun desde antes de nacer, a través de los latidos del corazón de nuestra madre y otros ritmos más sutiles como la respiración, el metabolismo, las ondas cerebrales. Los seres humanos somos musicales; todos tenemos la capacidad para sentir la música y disfrutarla. Desde el inicio de su vida los niños sienten el impulso por la música y ellos mismos la hacen con los primeros balbuceos, golpeando, manoteando y llevando el ritmo. Desde pequeños podemos ayudar a desarrollar la sensibilidad al sonido y a la música, lo cual puede proporcionar la base para la posterior habilidad musical.

Muchos músicos no tuvieron padres músicos y muchos de ellos destacan que fueron sus primeros maestros los que los indujeron a este arte, con quienes aprendieron a disfrutarlo y solo posteriormente entraron al entrenamiento riguroso para poder dominarlo. “Lo que la gente es capaz de hacer en el curso de su vida depende en gran medida de sus oportunidades de aprender. El currículum escolar es el principal vehículo a través del cual definimos esas oportunidades. Cuando incluimos formas de representación como el arte, la música, la danza, la poesía y la literatura en nuestros programas, no solo desarrollamos formas de alfabetismos sino también potenciales cognitivos particulares” (Eisner, 2002).

Si apuntamos a la educación integral de nuestros adolescentes actuales se hace cada vez más urgente incentivar esos “otros” potenciales cognitivos que muchas veces son los más significativos de la educación que recibimos en nuestra vida; esto exigirá, como dice Eisner, “un replanteo fundamental de lo que pensamos sobre nuestras prioridades educativas y del concepto que tenemos de la cognición humana. Los seres humanos pensamos no solo con lenguaje, sino también con imágenes visuales y gestuales y sonidos pautados” (Eisner, 2002).

La práctica instrumental en mis alumnos pudo constituir una diversión, una nueva gama de conocimientos, una forma de expresión de sus emociones, un aumento en sus conocimientos, un desarrollo personal; pero ante todo justifica la sobrada necesidad de la Educación Musical en nuestro sistema educativo formal.

Bibliografía

  • ABRAIRA, María del Carmen (2005), Violencia escolar y creatividad desde el área de Educación Musical, Publicación del Quinto encuentro Latinoamericano de Educación Musical, Chile.
  • AKOSCHKY, Judith y VIDELA, Mario (1967) Iniciación a la flauta dulce, Ricordi, Buenos Aires, Tomos I y II.
  • ARMSTRONG, Thomas, (1999), Las inteligencias múltiples en el aula, Manantial, Buenos Aires.
  • BEINEKE, Viviane y RIBEIRO DE FREITAS, Sergio P. (2006), Lenga la lenga: jogos de mãos e copos, Editorial Ciranda, San Pablo.
  • BIXIO, Cecilia (1996), Cómo construir proyectos en la EGB, Homosapiens, Rosario.
  • CARRANZA, M. E., CONDE, L. A. y GUEVARA, N., “Análisis y síntesis del Método Orff”, trabajo presentado en Instituto Interamericano de Educación Musical, OEA, Universidad de Chile.
  • EISNER, Elliot (2002), La escuela que necesitamos, Amorrortu, Buenos Aires.
  • GARDNER, Howard (1994), Estructuras de la mente, Fondo de Cultura Económica, México.
  • GARDNER, Howard (1993), Inteligencias múltiples, Paidós, Ecuador.
  • HEMSY DE GAINZA, Violeta y VIVANCO, Pepa (2007), En música in dependencia (Educación y crisis social), Lumen, Buenos Aires.
  • HEMSY DE GAINZA, Violeta (1983), La improvisación musical, Ricordi, Buenos Aires.
  • HORNBOSTEL, Erich Moritz von y SACHS, Curt (1946), Clasificación de los instrumentos musicales, traducción de Carlos Vega.
  • MOLAS, Santiago y HERRERA, Lluis Marc (2000), Música de hoy para la escuela de hoy, Graó, Barcelona.
  • PAREDES AGUIRRE, Alfonso.: “Evaluación e inteligencias múltiples”, artículo de Internet.
  • PAUL, A., (1974), “¿Para el profesor Suzuki la Música es un juego de niños?”, en Selecciones del Reader’s Digest, Santiago de Chile.
  • SIMONOVICH, Alejandro (2001), La Educación Musical al alcance de todos, Buenos Aires.
  • WALTERS, Joseph, La teoría de las inteligencias múltiples.

ANDREA TEJERA IRIARTE:

DIRECCIÓN: Garibaldi 2156/504 – Montevideo
TELÉFONO: 2032040 / 094171839
E-MAIL: anclavi@hotmail.com

Docente de Educación Musical y directora de Coros egresada del IPA Actualmente se desempeña en los liceos de Empalme Olmos y Barros Blancos, “Santa Teresa de Jesús”, “San Luis”, Hnos. Maristas de Pando, en EL Instituto Normal de Montevideo y en el Instituto de Formación Docente de Pando. Integra el plantel docente de www.educando.info, sitio en el que escribe artículos referidos a los contenidos de la asignatura Educación Sonora y Musical. Integró los grupos de trabajo del proyecto central de bibliotecas del CODICEN. Se ha desempeñado como docente en el Conservatorio de AUDEM (Asociación Uruguaya de músicos). Ha participado como ponente en Cátedra “Alicia Goyena”. Realizó estudios de Piano, Dirección Orquestal y Musicología en Escuela Universitaria de Música, y Clave y Flauta dulce con docentes en Montevideo y Buenos Aires. Ha participado en distintos conciertos como solista de clave y como integrante de grupos de cámara. Ha participado como asistente y ponente en cursos y seminarios nacionales e internacionales.