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Uruguay se encuentra entre los países de la región con mayor cobertura en Educación Inicial

En los últimos años, la cobertura de la educación inicial en el nivel que va de 3 a 5 años ha tenido un crecimiento exponencial, factor que ha permitido que cientos de niños y niñas se hayan incorporado a la educación pública uruguaya, recibiendo una educación de calidad y adaptada a las necesidades de los más pequeños.

La Consejera del Consejo Directivo Central, Maestra Elizabeth Ivaldi, destacó la actuación de la Administración Nacional de Educación Pública en relación a la cobertura de la Educación Inicial, resaltando asimismo aquellos aspectos en los que es necesario continuar avanzando.

La Educación Inicial en nuestro país ha venido creciendo de un modo sostenido. En el año 2005, la cobertura de 3 años alcanzaba a 5.081 niños, mientras que en 2017 contaba con 14.164 niños de esa edad, que concurren a centros educativos de la ANEP.

Asimismo, Uruguay se encuentra entre los países de la región con mayor cobertura y prácticamente ha universalizado el nivel de 4 y 5 años.

Entre 2010 y 2017, la matrícula del nivel 3 años se duplicó. La participación de la ANEP en este nivel es cada vez más alta, del 26% en 2005 pasó al 41% en el 2017. A nivel urbano, la asistencia de niños de tres años a la escuela ascendió el año pasado a un 75%. En el año 2005, abarcaba a un 43%.

Mientras que en el 2005 la asistencia en 4 años en el ámbito urbano era de un 80%, en el 2017 creció al 94%. La cobertura más alta urbana de este tramo etáreo se encuentra en los 5 años: un 99% en 2017. En el 2005, era de un 96%.

“Hemos tenido la suficiente apertura como para buscar nuevos caminos que nos permitieran incorporar a los niños de Educación Inicial en diferentes formatos institucionales, como por ejemplo las escuelas primarias, pero resulta imprescindible respetar la especificidad del nivel”, valoró Ivaldi.

Para la Consejera, es fundamental implementar espacios donde los niños y niñas más pequeños, se eduquen de un modo integral y con criterios de calidad. “Tienen que ser lugares que permitan el movimiento y que resulten seguros. Los niños pequeños no deben estar sujetos a extensas jornadas, sentados y atendiendo, sino que deben poder desplazarse. El “Marco Curricular para la Atención y Educación de las niñas y niños uruguayos desde el nacimiento a los seis años”  establece con claridad los aspectos a tener en cuenta para la implementación de los ambientes físicos y humanos apropiados para estas edades. En este sentido, aún tenemos varios desafíos por delante.

Enriqueta Compte y Riqué planteaba a fines del siglo XIX y principios del XX, los ritmos que debe tener la jornada. “Se debe pasar de actividades tranquilas a actividades en movimiento, con una secuencia que permita a esos niños pequeños un desgaste de energía, y el desarrollo de su actividad motriz, lo que genera aprendizajes”.

Según la docente, el sostenido crecimiento de la cobertura en Educación Inicial, ha permitido acortar las brechas. “Para aquellos niños que por situaciones de vida, contexto o familia tienen un ambiente poco enriquecido, entendiéndolo como un ambiente que no provee de estímulos, el asistir a una institución que tenga las condiciones de calidad que le permita recibir esa estimulación, hace una diferencia”.

Otra política que se relaciona con la Educación Inicial es la que refiere a los espacios de educación y cuidados, implementados recientemente para hijos e hijas de madres y padres jóvenes que desean continuar estudiando. La ANEP, junto a otras instituciones del Estado, garantiza este derecho, ofreciendo un espacio adecuado para la atención y educación de los más pequeños.

“Cuando empezamos a trabajar el tema de los espacios de cuidado, para hijos e hijas de adolescentes y jóvenes madres y padres que quieren seguir estudiando, se generaron lindos e intensos debates, en cuanto a cómo preservar el derecho del estudiante, pero también respetar el derecho del niño pequeño”, explicó.

En paralelo a estas acciones, también se brinda educación sexual para los jóvenes que asisten a los centros educativos asociados a dichos espacios, con el objetivo de abordar el embarazo adolescente no deseado y poder disminuir la incidencia de esta problemática.

En la actualidad, los primeros espacios de educación y cuidado se encuentran en Río Negro, Canelones y en El Cerro (Montevideo). Existen otras posibilidades de acompañar y apoyar a los adolescentes y jóvenes que se encuentren en esta situación, ya sea por medio de adecuaciones curriculares, becas y otras estrategias.