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Escolares de Florida crearon curiosas bibliotecas móviles a partir de heladeras y libros donados

Publicado: 
30/05/2019

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Los niños y niñas de la Escuela Nº 102 “Barrio Piedra Alta” de Florida idearon e impulsaron junto a la directora del centro educativo, un proyecto de bibliotecas móviles denominado “BiblioHeladera”. La experiencia comenzó en 2018 llegando a distintas instituciones públicas locales y pretende seguir avanzando en el corriente año.

Hania Villanueva, directora de la Escuela Nº 102 de Florida, explicó que ya se venía trabajando en un proyecto que tenía como temática principal la convivencia a través del arte, donde la apropiación de los espacios y la realización de murales eran “clave”. Así surgió la idea de reutilizar y aumentar el hábito de la lectura mediante la experiencia de una biblioteca itinerante.

Se repartió material informativo por toda la comunidad solicitando libros y heladeras en desuso “y los libros comenzaron a llegar en grandes cantidades, tantos eran que llenamos un salón con ellos” explicó Villanueva, que también resaltó la “colaboración de ex alumnos de la escuela, abuelos, padres y hasta vecinos que ni siquiera tenían niños en sus familias”.

Se seleccionaron y repararon libros y heladeras. “Se trabajó en forma coordinada con un docente del liceo Nº3 que venía con sus alumnos de taller de dibujo a pintar”. También se contó con la colaboración de un profesor del centro MEC para trabajar con los niños y niñas, elaborando los dibujos y “así se fueron dibujando y pintando cada una”.

La escuela Nº102 es de contexto socioeconómico bajo y cuenta con un centenar de niños. Villanueva resalta este hecho ya que los estudiantes que allí concurren “tienen muy poco acceso y cercanía con los libros en sus hogares y por eso surge este proyecto”. La experiencia les brinda un espacio de lectura y los acostumbra a interactuar con los libros: “verlos correr alegres en el recreo para compartir lectura con sus compañeros es un signo de que el esfuerzo va por un excelente camino”.

La primera BiblioHeladera se colocó en el patio del mismo centro estudiantil, y permitió el intercambio con otras escuelas de la zona que se hicieron presentes para conocer la propuesta de sus pares. La segunda se instaló en el salón comunal de un hogar diurno de ancianos donde concurren los niños una vez al mes a leerle a las personas que allí viven.

En otra ocasión estuvo presente en una escuela especial de Florida, trabajando así de forma pedagógica los conceptos de inclusión y de solidaridad. También se colocaron en una plaza y en el hospital de Florida.

Para este año se está planificando colocar dos BiblioHeladeras en la reciente unidad 29 del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), donde los privados de libertad y sus familiares puedan acceder a los libros en la sala de visita. Para ellos ya se comenzó a recolectar libros y todos los materiales pertinentes.

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“Lleve, lea y devuelva”

La consigna es leer el material, si se cree necesario llevarlo y luego devolverlo. También se puede colaborar dejando nuevos textos dentro.

La directora relató el entusiasmo de ver que la propuesta fue bien recibida al encontrarse con la grata sorpresa de que “los propios vecinos colocan más y diversos libros dentro”, y ven “un número mayor de personas leyendo en los pasillos o en las cercanías de la BiblioHeladera”, un fuerte vaticinio de que “el objetivo comunitario se logró porque la población se adueñó de ellas”.