Aulas comunitarias atienden a más 2.000 adolescentes en riesgo de desvinculación
Ultima modificación: 17/08/12
El Programa de Aulas Comunitarias (PAC) de Educación Secundaria atiende a más de 2.000 adolescentes de familias de contexto social desfavorable en 23 centros, mediante una batería de estrategias que combina lo académico con la educación para la vida.
Este proyecto educativo, que comenzó a funcionar en 2007 con 12 espacios educativos, tiene como propósito la inclusión o reinserción de los jóvenes desvinculados de la Educación Media, con particular énfasis en los que se encuentran en situación de alta vulnerabilidad social.
El público objetivo al cual va dirigido este programa –que es cogestionado por el Consejo de Educación Secundaria e Infamilia del Ministerio de Desarrollo Social- son chicos situados en la franja etaria de entre los 12 y los 17 años que no finalizaron la escuela o no asisten a centros educativos de Educación Media.
Los responsables de programa -que tiene un abordaje interinstitucional y multidisciplinario- ponen el foco en los jóvenes que abandonaron sus estudios sin haber culminado el primer año del Ciclo Básico, partiendo de la tesis que este es el tramo de la trayectoria educativa con mayores riesgos de abandono.
El PAC trabaja en tres modalidades concretas, que marcan diferentes momentos en el itinerario de los adolescentes beneficiarios: inserción efectiva en el primer año del Ciclo Básico, introducción a la vida liceal y acompañamiento al egreso del aula. Concluido su proceso de institucionalización en el sistema educativo, el estudiante estará en condiciones de continuar sus estudios en un centro de educación formal.
El porcentaje de retención de alumnos inscriptos que siguen cursando supera el 50%, indicador muy auspicioso si se toma en cuenta el perfil socio-cultural de la población atendida, que tiene antecedentes de fracaso, rezago y potencial riesgo de desvinculación.
Cabe consignar que los equipos multidisciplinarios trabajan en territorio con las familias y la comunidad, con la participación de organizaciones de la sociedad civil especializadas.
La coordinadora del programa, profesora Alejandra Scafati, recordó que esta experiencia educativa, que cumplió seis años de existencia, “comenzó como una metodología de integración y reingreso de los muchachos a Educación Secundaria. La particularidad que tenía al momento de inaugurarse, era tratar de sumar el saber y la territorialidad de las organizaciones sociales con los conocimientos y la experiencia de los docentes”.
La educadora valoró la evolución de este proyecto, afirmando que, con el devenir del tiempo, “se logró construir una identidad y una práctica de trabajo particular. Hoy podemos definir al aula comunitaria como un centro de Educación Media de pequeña escala, especializado en el trabajo con los jóvenes que tienen procesos de desvinculación en primer año de liceo”.
“Son muchachos que, por una u otra razón, no lograron sostener su permanencia en primer año de liceo o no ingresaron a Secundaria. Todos tienen importantes antecedentes de repetición, que vienen del ciclo primario”, explicó Scafati.
La docente destacó que “el programa ha sido exitoso por su capacidad para ayudar a los jóvenes a revincularse al estudio, tomar contacto y reconocer sus propias capacidades y asumir sus desafíos en la vida”.
La coordinadora del PAC explicó que los adolescentes atendidos tienen graves problemas de continentación y baja autoestima, “lo cual no les permite imaginarse más allá del presente y proyectarse al futuro, por sus historias personales y familiares. Ese entorno no les sostiene el relato y la idea de seguir estudiando”.
Según la educadora, una de las claves de la propuesta es modificar radicalmente un falso paradigma que, en el caso de los adolescentes atendidos por el programa, relaciona el estudio con el fracaso.
Scafati valoró la construcción de una modalidad de trabajo y una novedosa cultura institucional, que, para los docentes, también significa un aprendizaje emanado del contacto con esta joven población.
Al explicar las estrategias del PAC, señaló que la introducción a la vida liceal es una herramienta que se trabaja con los chicos desvinculados de larga data, que perdieron la cultura de estudio o que egresaron de la escuela sin saber prácticamente leer ni escribir. “En este caso, se trabaja en hábitos, formas de convivencia, experiencias de vida, métodos de aprendizaje, Matemática, Inglés, Idioma Español, recreación y educación física”.
En lo que atañe a la inserción efectiva en primer año liceal, los jóvenes cursan todas las asignaturas de la currícula en una modalidad semestralizada, con evaluación de desempeños. En este caso, el apoyo apunta a potenciar las posibilidades de los chicos, en un trabajo conjunto con el equipo socioeducativo.
Finalmente, en lo relativo al acompañamiento al egreso del aula, Alejandra Scafati explicó que hay un dispositivo de supervisión hacia el centro de destino, que está a cargo de una docente de referencia. La educadora dialoga con todos los actores educativos, a los efectos de garantizar la permanencia del estudiante. También trabaja un operador social, cuya función es vincularse a la familia para que esta se transforme en apoyo y soporte de la continentación.