La ANEP garantizará la equidad de derechos en materia de Educación Sexual en centros educativos que atienden a niños y adolescentes con discapacidades, a partir de una investigación orientada a evaluar el impacto de estas políticas educativas.
El Programa de Educación Sexual de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), la Comisión de Educación Sexual del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) y la iniciativa “Escuela de Todos” del Instituto Interamericano de Discapacidad y Desarrollo Inclusivo (IIDD) presentaron el documento “El derecho de niños, niñas, adolescentes y jóvenes con discapacidad a la educación sexual: un aporte a la inclusión”.
El trabajo fue conocido durante un acto que se cumplió en la sede del Instituto de Perfeccionamiento y Estudios Superiores (IPES).
El informe es producto de una investigación realizada en Montevideo y Maldonado, con el propósito de identificar necesidades y oportunidades para implementar la Educación Sexual, revelar capacidades existentes en el sistema educativo y conocer las demandas y expectativas de las familias.
La investigación —que insumió dos años— se concentró en dos grupos focales e incluyó un proceso de consulta a inspectores, directores de escuelas, maestras de educación especial y grupos de familias con hijos con discapacidad.
El trabajo apunta a minimizar las barreras de acceso a la información preventiva y desarrollar habilidades de auto-cuidado.
Entre los principales hallazgos de la pesquisa se destacan: la percepción casi unánime de que estos niños y adolescentes disponen de menos información sobre sexualidad que sus pares sin discapacidad.
Una de las principales causas de la desinformación responde a temores, falta de preparación y tabúes ancestrales de la sociedad.
Según los profesionales, estas carencias generan una desventaja en la adquisición de herramientas para construir y aceptar su identidad personal, desarrollar proyectos de vida autónomos, preservar su intimidad y establecer relaciones interpersonales respetuosas.
En otro orden, se destaca la ignorancia y desconocimiento de los derechos, que puede derivar en la naturalización de situaciones de acoso y abuso sexual e incremento de la vulnerabilidad a infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados.
Existe un c
onsenso mayoritario de directores, maestros y padres con relación a la necesidad de ofrecer información. No obstante, se estima que la implementación de la Educación Sexual en escuelas especiales requerirá apoyaturas técnicas, adaptaciones curriculares, espacios formales para el abordaje, materiales y capacitación docente.
En la oportunidad, también se procedió al lanzamiento del libro “Es parte de la vida: material sobre educación sexual y discapacidad para familias”, que fue elaborado por el Programa de Educación Sexual junto al IIDI, UNFPA y UNICEF. La publicación responde interrogantes surgidas en la investigación antes mencionada.
El trabajo se distribuirá inicialmente en las escuelas públicas especiales, posteriormente en los centros de educación común y también será ofrecido a las familias para su consulta.
Ambas iniciativas se enmarcan en el derecho a la igualdad de oportunidades de desarrollo educativo, social y a la salud de niños y adultos con discapacidad, consagrado por la Convención Internacional sobre Derechos de las Personas con Discapacidad en 2006, a la que Uruguay adhirió.
La Consejera del Consejo de Educación Inicial y Primaria, Maestra Mirta Frondoy, consideró que este material será una importante herramienta de divulgación. “Sería bueno que lo tengan los maestros, pero también los padres”, puntualizó.
En esta línea, la jerarca afirmó que los docentes de educación común requieren materiales que les aporten mayores seguridades, respecto a los nuevos contenidos sobre esta materia.
Frondoy aseveró que un
a de las grandes preocupaciones de padres y docentes es cómo orientar a un adolescente para que tenga una existencia plena integral, lo cual incluye, naturalmente, su vida sexual.
La Educación Sexual se ejerce en dos modalidades: en forma transversal, es decir tratando temas variados, o en modalidad puntual, para abordar las problemáticas concretas que plantean los alumnos.
Frondoy recordó que los nuevos centros educativos que está construyendo la ANEP contemplan, en su diseño arquitectónico, la accesibilidad en la circulación (rampas y baños especiales).
En cambio, las edificaciones anteriores no tomaban en cuenta esta circunstancia, ya que los niños con discapacidad no estaban incluidos en el sistema educativo y concurrían exclusivamente a escuelas especiales.
“La actual forma de socialización pretende una inclusión dentro de un grupo de niños comunes, porque así es la sociedad toda”, concluyó Mirta Frondoy.